Mientras en el mercado externo se rompen todos los récords, en el interior del país el consumo de carne está cayendo. Según datos publicados por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo interno aparente de carne vacuna, en estos primeros nueve meses del año, se ubicó en 1,646 millones de toneladas res con hueso (tn r/c/h), resultando 11,3% menor al total registrado en el mismo período del año pasado y el mínimo de las últimas décadas.
En términos absolutos la caída del consumo interno habría sido de 209.800 tn r/c/h. Y al colocarlo en la perspectiva histórica, surge que fue el más bajo de los últimos 26 años. De esta manera, el consumo aparente de carne vacuna per cápita fue equivalente a 46,8 kilos/año en el promedio de enero-septiembre de 2024, ubicándose 12,3% por debajo del promedio correspondiente a enero-septiembre de 2023 (-6,6 kg/hab/año). “En tanto, cuando se considera el promedio móvil de los últimos doce meses, en septiembre fue equivalente a 47,5 kg/hab/año y quedó 10,9% abajo del promedio registrado en septiembre del año pasado (-5,8 kg/hab/año)”, explicaron desde CICCRA.
Este contexto sin dudas impacta sobre uno de los clásicos cortes de las familias argentinas: el asado. Los datos oficiales del INDEC destacan que durante el mes pasado su precio se mantuvo en línea con la inflación. Pese a ello, si se toman los valores de estos primeros diez meses del año, el precio del asado en góndola creció 30% contra un inflación que lo hizo a una tasa del 107%. La pérdida de valor ha sido significativa.
Tal como lo detalla la gráfica adjunta, octubre fue el primer mes del año en curso en donde el asado le pudo ganar, en forma marginal y en términos relativos, al valor del IPC. Por otra parte, claramente allí se observan tres saltos bien diferenciados en la tendencia que muestra el precios de la carne en góndola. El último de ellos fue en diciembre pasado, creciendo a una tasa del 43% contra un IPC poco mayor al 25%.
Si observamos las tendencias históricas que muestra el precio del asado en las góndolas, se observa claramente -por una cuestión estacional- que es a partir de diciembre donde se refleja una recuperación del precio en este tipo de corte vacuno. Por lo que no hay que descartar que, a partir de las próximas semanas, el consumidor comience a pagar valores superiores por el kilo de asado. Y teniendo en cuenta, que en poco más de un mes, se vienen las fiestas de fin de año, no está demás prever comprar -hoy a precios relativos bajos- para almacenar en el freezer hasta que lleguen las celebraciones de fin de año.