Financiamiento y obras para los trashumantes
El gobierno de Neuquén ha invertido $260 millones para financiar los traslados a las veranadas de 151 familias trashumantes, facilitando el movimiento de cerca de 1 millón de cabezas de ganado, principalmente caprino y ovino.
Además, se están desarrollando obras complementarias clave, como refugios para crianceros, corrales y cargaderos, aguadas y cerramientos, pasarelas y mantenimiento de estructuras existentes
Estas obras, distribuidas en 30 locaciones a lo largo de la provincia, son impulsadas por la Comisión de Huellas de Arreos, bajo la ley provincial de Trashumancia N° 3.016.
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Infraestructura: Seguridad y Eficiencia
El Plan de Obras de Infraestructura para la Trashumancia tiene como objetivo dotar de instalaciones esenciales a las huellas de arreo, reducir accidentes viales y hacer esta actividad compatible con los centros urbanos.
Según Joaquín Reissig, Director General de Programas de Agua y Trashumancia, “la falta de infraestructura provoca que los crianceros no puedan alojarse en condiciones dignas ni manejar adecuadamente el ganado, lo que genera riesgos y dificultades”.
Avances y resultados
Desde el gobierno aseguran que el plan ya está dando frutos. Entre los avances destacados: Refugios finalizados: En Los Carrizos, Buta Ranquil, Loncomiche, Pampa de Lonco Luan y El Morado (este último con un nuevo cargadero); corrales completados: En El Alamito, Loncomiche y Los Carrizos (este último en etapa final); obras en curso: Refugios en Las Vegas (cerca de la Ruta 68) y Ailinco (Ruta 43), conectando Tricao Malal y Varvarco con el área Domuyo.
El gobernador Rolando Figueroa visitó recientemente el alojo de Ailinco junto al presidente de la comisión de fomento, Ulises Herrera, destacando el valor de estas obras. Próximamente, se iniciarán proyectos en Guañacos y el Callejón (entre Las Lajas y Zapala), mientras otras obras avanzarán en las próximas semanas.
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Impacto en el día a día de los crianceros
Sin infraestructura adecuada, los trashumantes enfrentan serios desafíos: falta de alojamiento, dificultades para manejar el ganado y pérdidas por accidentes viales. “Esto provoca agotamiento en los arrieros y riesgos para los animales”, explicó Reissig.
Las nuevas obras no solo mejoran la seguridad del ganado, sino que también dignifican las condiciones de trabajo de las familias crianceras, preservando una práctica esencial para su economía y cultura.
A través de financiamiento y obras estratégicas, Neuquén está revitalizando la trashumancia, asegurando el bienestar de 1.500 familias y la protección de un millón de cabezas de ganado. Este esfuerzo refleja un equilibrio entre tradición y modernidad, consolidando un modelo de desarrollo sostenible que beneficia a las comunidades rurales y preserva un legado cultural invaluable.