Pero el dato tal vez más alarmante es que el stock ganadero al cierre de 2026 se estima en 51,84 millones de cabezas, el nivel más bajo de los últimos 15 años. La caída se explica por la sequía severa que golpeó al país entre 2020 y 2023 y por el sacrificio intensivo de hembras, incentivado por la fuerte demanda de China de carne proveniente de vacas.
Producción estable, con carcasas más pesadas
En 2026, se prevé el sacrificio de 13,7 millones de cabezas, levemente inferior a 2025, pero con un peso promedio de carcasa de 234 kilos, cifra que muestra una tendencia ascendente. Este aumento se explica por la presión de los mercados externos, que demandan animales más pesados y de mejor calidad, especialmente para cortes premium.
Argentina ha mantenido una cosecha de terneros estable desde 2018, con entre 14,5 y 15 millones de cabezas anuales. Sin embargo, la eficiencia productiva es baja en comparación con otros líderes mundiales. El sacrificio de animales jóvenes y livianos sigue siendo una práctica extendida, heredada de décadas de preferencia local por cortes tiernos.
En 2024, el peso promedio de la carcasa fue de 228 kilos, muy por debajo de países competidores como Brasil (247 kg), Uruguay (264 kg), Australia (297 kg) y Estados Unidos (382 kg). La tendencia hacia carcasas más pesadas se consolida como uno de los cambios estructurales que podrían mejorar la rentabilidad de los productores, sin alterar significativamente el consumo interno, que todavía absorbe cerca del 75% de la producción total.
Rentabilidad y ciclos ganaderos
Los altos precios del ganado han mejorado la rentabilidad de toda la cadena. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, los márgenes brutos de una operación de cría en pastos naturales pasaron de 129 dólares por hectárea en 2023 a 140 en 2025. La recuperación climática tras tres años de sequía también permitió mejorar las tasas de preñez y destete, aunque persisten diferencias marcadas: mientras en zonas templadas rondan entre el 70% y el 80%, en provincias del norte caen a niveles del 50%-65% debido a condiciones ambientales adversas.
Una de las actividades con mayor dinamismo es la recría, etapa intermedia en la que los terneros ganan peso en pasturas antes de ingresar a feedlots. Los novillos de 300 a 350 kilos resultantes son los preferidos por los frigoríficos exportadores.
ganaderia feedlot 1
Los feedlots tendrán un rol muy importante dentro del sistema de producción ganadera.
En tanto, los feedlots mantienen un rol central: con 1.100 establecimientos registrados, aportaron en 2024 unas 5 millones de cabezas, el 35% de la faena total. Actualmente, el negocio enfrenta márgenes ajustados porque los precios de los terneros de invernada superan en algunos casos a los del ganado terminado. Sin embargo, la relación precio del maíz/carne sigue siendo favorable para sostener la terminación a grano, indispensable para acceder a mercados de alta exigencia como la Unión Europea.
A partir de enero de 2026, Argentina implementará el sistema obligatorio de trazabilidad para vacunos y equinos, comenzando con los terneros destetados ese año. Los exportadores celebran la medida, ya que fortalece la imagen sanitaria del país.
En paralelo, el gobierno avanza en la implementación de un sistema de tipificación de carcasas que clasifica la carne según edad, sexo, grado de grasa y conformación. Hacia mediados de 2025, unas 130 plantas ya habían adoptado el sistema, cubriendo el 80% de la faena nacional. Este cambio se considera clave para mejorar la competitividad en mercados internacionales de alto valor.
Comercio exterior: diversificación y oportunidades
Las exportaciones argentinas se verán impulsadas por una mejora en los precios FOB desde marzo/abril de 2025 y por la reducción de las retenciones al novillo del 6.75% al 5%.
Principales destinos proyectados para 2026 son los siguientes:
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China
Seguirá siendo el destino dominante, aunque su participación cayó del 63-70% en 2021-2024 al 56% en 2025. La mayor parte corresponde a carne congelada deshuesada, proveniente de vacas de descarte. El futuro dependerá de la resolución de la investigación antidumping que Pekín abrió a fines de 2024.
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Estados Unidos
Se proyecta como el segundo mercado en volumen. Dada la imposición de aranceles del 50% a Brasil, EE. UU. podría aumentar sus compras a Argentina, que ya cumple con la cuota arancelaria de 20,000 toneladas y exporta además fuera de cuota, con un arancel del 26.4%.
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Unión Europea
Se mantiene como el tercer destino más relevante. Sorprendió la firmeza de su demanda a precios altos, especialmente de carne de grano, en algunos casos superando la histórica Cuota Hilton de carne de pasto.
Otros mercados en expansión incluyen Israel, con precios FOB elevados y mayor demanda de cortes kosher enfriados, y Chile, un socio tradicional pero cada vez más competitivo. Las exportaciones a Brasil seguirán siendo marginales, concentradas en cortes muy específicos.
Las importaciones de carne vacuna en 2026 alcanzarían 26.000 toneladas CWE, equivalentes al 1% del consumo local. El grueso son cortes congelados y deshuesados provenientes de Brasil, Paraguay y Uruguay, utilizados principalmente para la elaboración de hamburguesas.
carne china
El mercado chino sigue siendo el principal destino de nuestra oferta exportable.
En cuanto a las exportaciones de ganado vivo, la prohibición fue levantada en febrero de 2025, aunque el comercio no despegará en lo inmediato por problemas logísticos y por la práctica local de castrar a los terneros, lo que no se ajusta a la demanda de toros jóvenes en otros mercados.
El USDA proyecta que los argentinos consumirán en 2026 unas 2,406 millones de toneladas CWE, es decir, el 74% de la oferta total. El consumo per cápita de carne bovina rondará los 50 kilos anuales, muy por debajo de los 60-70 kilos que se consumían en las primeras décadas del siglo.
La caída se compensa con el avance de otras proteínas: en 2024, la dieta cárnica se distribuyó en 42% carne vacuna, 43% carne aviar y 15% cerdo. Aun así, Argentina sigue siendo uno de los países con mayor consumo de proteína animal per cápita en el mundo, con 115 kilos al año, solo superado por Estados Unidos.
Una potencia en busca de equilibrio
El informe del USDA concluye que Argentina enfrenta una paradoja: es un actor clave en el comercio global de carne, pero con un sistema productivo estancado y un rodeo en declive. La competitividad cambiaria y la firme demanda externa sostienen el negocio, aunque las limitaciones estructurales en eficiencia y la histórica preferencia local por animales livianos siguen siendo desafíos centrales.
De cara a 2026, la clave estará en la capacidad de los productores y del Estado de adaptarse a las exigencias del mercado global, desde el aumento de los pesos de faena hasta la implementación plena de la trazabilidad. Solo así Argentina podrá aprovechar plenamente su potencial exportador sin poner en riesgo el abastecimiento interno ni la sostenibilidad del rodeo nacional.
Fuente: USDA con aportes de Redacción +P.