Este esfuerzo colectivo no solo fortaleció su labor, sino que también las conectó con otra emprendedora: Nancy Vega, de Zuwen Fábrica de Chos Malal.
Una idea innovadora
Vega, hiladora de Chos Malal, comparte con las artesanas de Tricao Malal la inquietud por capacitarse y perfeccionar su técnica. Sin embargo, su historia dio un paso más allá.
Movida por la necesidad de adaptar su trabajo a un problema de salud en su pierna que le dificultaba usar una rueca a pedal, Nancy diseñó dos máquinas eléctricas para hilar lana de oveja.
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Nancy Vega diseñó dos máquinas eléctricas para hilar lana de oveja. Foto: gentileza
En una entrevista a medios neuquinos, Nancy explicó: “Durante una charla en la cátedra de telar mapuche en una institución educativa, surgió la idea de diseñar una rueca eléctrica”.
Nació Zuwen
Todo comenzó cuando se ofreció a reparar la máquina de una compañera, lo que la inspiró a crear su propia versión. Así nació Zuwen, un proyecto innovador que permite hilar y torcer lana natural o industrial de manera eléctrica, optimizando el tiempo en comparación con el uso de un huso o una rueca tradicional.
Para construir su invención, Nancy utilizó materiales que tenía a mano y aplicó conocimientos adquiridos en cursos de electricidad y termofusión, entre otros. Solo compró el motor y la madera que sostiene la rueca.
Su creación no solo impulsó su propio emprendimiento de tejidos, sino que comenzó a llegar a otras artesanas y emprendedoras, tejiendo una red de historias y esfuerzos compartidos.
El reconocimiento no tardó en llegar: Nancy obtuvo el primer premio en la categoría “Ideas Innovadoras” en la Expo Ideas de Andacollo, un logro que celebra su ingenio y dedicación.