A principios de octubre, las reservas brutas se situaban en 26.262 millones de dólares, pero las reservas netas, es decir, las que están disponibles para su uso inmediato, se encontraban en terreno negativo desde abril, alrededor de los 6.900 millones. Este panorama ha sido agravado por la sequía histórica de la campaña 2022/23, que ha afectado la producción agrícola, reduciendo el ingreso de divisas del principal complejo exportador del país, Oleaginosos y Cereales, en un 50% en comparación con el año anterior.
La falta de divisas ha llevado a una serie de medidas de política económica diseñadas para mantener la actividad económica y evitar una brusca contracción de las importaciones. Una de estas medidas ha sido el aumento de la deuda externa comercial privada, tanto de importadores como de exportadores.
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Según plantearon los equipos de la BCR, la deuda comercial externa se encuentra actualmente en niveles máximos desde al menos 2018, y esto requerirá una mayor cantidad de divisas en el futuro. Según estimaciones, el stock de deuda comercial externa privada podría ascender a casi 56.000 millones de dólares en junio de este año, más del doble de las reservas internacionales brutas. Este guarismo es explicado principalmente por las deudas por importación de bienes (37.574 millones de dólares) y servicios (10.576 millones de dólares).
El sector Oleaginosos y Cerealeros, que es el principal exportador argentino, ha experimentado una fuerte disminución en el ingreso de divisas debido a la sequía. En comparación con el mismo período en 2022, los ingresos del sector disminuyeron en 13.605 millones de dólares, lo que representa menos de la mitad del año anterior. A pesar de los esfuerzos del gobierno para incentivar la venta de productos agrícolas y la liquidación de divisas, se espera una desaceleración en el ritmo de liquidación de divisas.
El Programa de Incremento Exportador (PIE) se implementó para adelantar el ingreso de dólares del agro, pero la sequía ha cambiado el panorama. A medida que la sequía continúa afectando la producción agrícola, se espera una cosecha de trigo por debajo de las estimaciones iniciales, lo que agudizará la necesidad de divisas.