EE. UU. impone multa histórica a MSC y sacude al transporte marítimo global
La penalización de EE. UU. por US$22,7 millones eleva el riesgo regulatorio para las navieras y podría impactar en sus modelos de negocio.
La industria marítima global enfrenta un punto de inflexión tras la histórica sanción impuesta por la Federal Maritime Commission (FMC) de Estados Unidos (EE. UU.) a Mediterranean Shipping Company (MSC), la mayor naviera de contenedores del mundo. Con una multa de US$22,67 millones, el regulador estadounidense castiga una serie de prácticas consideradas “irrazonables” en el cobro de cargos por demurrage y detention, marcando un precedente sin parangón en la supervisión del transporte marítimo internacional.
La resolución, resultado de una investigación exhaustiva que abarcó el período 2018–2023, concluyó que MSC incurrió en violaciones sistemáticas al Shipping Act, la ley que rige las prácticas comerciales del transporte marítimo en Estados Unidos. Más allá del impacto financiero inmediato, el fallo tiene implicancias regulatorias profundas que podrían modificar el comportamiento de toda la industria naviera en uno de los mercados más relevantes del mundo.
Desde la pandemia de Covid-19, los cargos por demurrage (demoras en puerto) y detention (demoras fuera del puerto) se transformaron en uno de los principales focos de tensión dentro de la cadena logística global. Congestiones portuarias, escasez de equipos y disrupciones operativas llevaron a que muchos cargadores y forwarders enfrentaran costos crecientes, incluso en situaciones donde no tenían control efectivo sobre la carga.
En ese contexto, la FMC ha intensificado su rol fiscalizador, interpretando de manera más estricta el principio de razonabilidad que establece el Shipping Act. La investigación contra MSC se inscribe en esta nueva etapa regulatoria, donde el énfasis ya no está solo en la legalidad formal de los cargos, sino en su coherencia con el objetivo de facilitar el flujo del comercio.
Tres infracciones que sustentan la sanción
La decisión del organismo estadounidense se apoya en tres infracciones principales, cada una de ellas reveladora de fallas estructurales en los procesos de facturación y comunicación tarifaria de la naviera.
La primera corresponde a cobros indebidos a agentes de aduana y partes notificadas (Notify Parties). Entre 2018 y 2020, MSC facturó cargos por demurrage a entidades que figuraban únicamente como partes de notificación en los conocimientos de embarque. Según la FMC, estas partes no tienen control operativo sobre la carga ni capacidad real para evitar demoras, por lo que responsabilizarlas financieramente constituye una práctica contraria a la normativa vigente.
La segunda infracción, sancionada con US$9,46 millones, se relaciona con la falta de transparencia en la aplicación de cargos a contenedores NOR (non-operating reefers). Estos equipos, aunque técnicamente refrigerados, son utilizados como contenedores de carga seca, lo que requiere una estructura tarifaria diferenciada. La investigación determinó que MSC no publicó de forma clara cómo se calculaban estos cargos, impidiendo a los clientes anticipar sus costos logísticos.
puerto msc 4
El castigo financiero a MSC marca un punto de inflexión en la supervisión del comercio marítimo internacional.
La tercera y más significativa infracción —US$13,14 millones— se debió a sobrecargos sistemáticos detectados durante 2021. La FMC comprobó que en aproximadamente el 23% de las facturas asociadas a contenedores NOR, MSC aplicó tarifas correspondientes a contenedores refrigerados operativos, considerablemente más elevadas. El regulador consideró que estos errores no fueron aislados, sino el reflejo de deficiencias persistentes en los sistemas de facturación.
Advertencia a la industria
La histórica sanción a la mayor naviera del mundo redefine los límites del cobro por demurrage y detention y envía una advertencia al resto de la industria
Para el sector logístico, la multa a MSC representa mucho más que un castigo económico. Se trata de una señal inequívoca de que la FMC está dispuesta a utilizar todo su poder sancionador para corregir prácticas que distorsionan el funcionamiento del comercio marítimo.
Cargadores, importadores y freight forwarders han recibido la decisión como un respaldo regulatorio largamente esperado, especialmente en un entorno donde la asimetría de poder frente a las grandes navieras ha sido una constante. Para el resto de las compañías marítimas, en cambio, el mensaje es claro: la opacidad tarifaria, los cobros automáticos y la falta de control interno pueden derivar en consecuencias financieras severas.
Analistas del sector coinciden en que este fallo podría sentar las bases para nuevas acciones regulatorias, tanto en Estados Unidos como en otras jurisdicciones que observan con atención el endurecimiento del marco normativo. En ese sentido, la multa a MSC no solo sanciona conductas pasadas, sino que redefine las reglas del juego para el futuro del comercio marítimo global.
Fuente: Frutas de Chile con aportes de Redacción +P.