El pistacho vive su gran boom en España: la producción se dispara un 74 % en solo un año
El pistacho conquista supermercados y restaurantes mientras el campo de España multiplica su producción hasta superar las 42.000 toneladas.
En helados, tartas, bizcochos, caramelos, tabletas de chocolate e incluso en platos salados como ensaladas gourmet o salsas para carnes y pescados, el pistacho se ha consolidado como el fruto seco “omnipresente” de la gastronomía española actual. Lo que hasta hace unos años era un ingrediente asociado a celebraciones puntuales o a productos importados, hoy protagoniza lineales de supermercados, cartas de restaurantes y lanzamientos virales en redes sociales. Y su auge en el consumo tiene un reflejo directo en el campo: la producción nacional se ha incrementado un 73,6 % en el último año.
Este jueves se celebró el Día Internacional del Pistacho, una fecha de origen difuso que, sin embargo, sirve de escaparate para poner en valor el crecimiento de este cultivo en España. El país ha encontrado en el pistacho un aliado estratégico gracias a sus condiciones climáticas —inviernos fríos y veranos secos— y al impulso empresarial que ha apostado por profesionalizar y transformar el sector.
Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, aún provisionales para la campaña 2025-2026, la producción de pistacho ha pasado de 8.210 toneladas en la campaña 2018/2019 a 42.374 toneladas en la actual. Solo respecto a la campaña anterior, el incremento es del 73,6 %, mientras que el volumen actual se sitúa un 140,7 % por encima de la media de los últimos años. La entrada en producción de nuevas plantaciones y la maduración progresiva de las ya existentes explican buena parte de este salto.
Por comunidades autónomas, Castilla-La Mancha lidera con claridad el ranking nacional, rozando las 20.000 toneladas. Le sigue Andalucía, que prevé un aumento del 131 % respecto a la campaña anterior, y en tercer lugar se sitúa Aragón. Estas cifras consolidan al pistacho como uno de los cultivos leñosos con mayor proyección de crecimiento en el país.
La apuesta industrial
Para Salvador García, CEO de Víridi Horizons, compañía especializada en plantación, gestión y procesado industrial de pistacho, el crecimiento confirma una “tendencia claramente alcista”. Aunque reconoce que España “sigue siendo un actor pequeño” en el contexto global, considera que el potencial del pistacho nacional va mucho más allá del consumo doméstico.
La clave, explica, está en la transformación industrial. Actualmente, España apenas transforma en ingredientes alrededor del 10 % de su producción, lo que deja un amplio margen de mejora en un mercado europeo de pasta de pistacho que ronda las 30.000 toneladas anuales. “El margen de crecimiento en segmentos de mayor valor añadido es amplio”, subraya.
Pistacho españa 1
Del chocolate viral a la pasta industrial: el pistacho español acelera su crecimiento y gana protagonismo en Europa.
En esta línea, la empresa ha puesto en marcha un laboratorio para desarrollar pasta de pistacho nacional con trazabilidad total y sin aditivos, con el objetivo de competir en calidad frente al producto importado, especialmente el italiano, tradicional referente en el sector. La industrialización, sostienen los operadores, permitirá capturar mayor valor añadido y reducir la dependencia de mercados exteriores.
El ingrediente de moda
El auge productivo ha ido acompañado de una auténtica fiebre consumidora. En supermercados se multiplican las referencias: bizcochos, yogures, galletas, cremas untables y chocolates con pistacho compiten por captar la atención de un consumidor atraído por su sabor intenso y su imagen saludable.
En restauración, el fruto seco ha saltado del postre a los platos principales. Ensaladas con pistacho tostado, tartas de queso con cobertura verde intensa o salsas elaboradas con pasta de pistacho forman parte de una tendencia que combina innovación culinaria y estética “instagrameable”.
Uno de los fenómenos recientes que mejor ilustra esta fiebre ha sido el llamado “chocolate de Dubái”, una tableta rellena de crema de pistacho y pasta kadaif que se ha viralizado en redes sociales y se ha convertido en un éxito de ventas. El producto ha contribuido a reforzar la imagen del pistacho como ingrediente premium y versátil.
Un cultivo que fija población
Más allá de la moda y los lineales, el pistacho también tiene un impacto estructural en el territorio. “El cultivo de pistacho es clave para fijar población”, asegura David Soler, responsable de la empresa Pistachyde, ubicada en Tembleque (Toledo). La compañía produce, procesa y comercializa sus pistachos en el propio municipio, apostando por un modelo integrado que genera empleo local.
Pistacho españa
El desarrollo industrial y la transformación en productos de mayor valor añadido marcan el nuevo rumbo del sector del pistacho.
Soler destaca, además, el papel de la población inmigrante en el sector primario y, en concreto, en este cultivo, al que considera un colectivo “necesario” para sostener la actividad agraria. En su empresa, que participa en todo el proceso —del campo a la comercialización—, la política interna se basa en la “libertad” y la “responsabilidad”, poniendo “a las personas en el centro”.
El dinamismo económico también se extiende a otras iniciativas locales, como Terra Galega, un negocio de restauración en el municipio en el que el pistacho vuelve a estar presente como ingrediente estrella.
Con estas perspectivas de crecimiento productivo, expansión industrial y consolidación en el consumo, el pistacho celebra su día convertido en símbolo de innovación agrícola y oportunidad rural. Un fruto seco que no solo conquista paladares, sino que también abre nuevas vías de desarrollo para el campo español.