Gill explicó que la Comisión Europea continúa en conversaciones con las autoridades estadounidenses con el objetivo de lograr una exención para productos tradicionales de la UE como el vino. “Seguimos decididos a garantizar el mayor número posible de exenciones”, insistió el portavoz. No obstante, reconoció que no se prevé que el vino esté entre los productos excluidos en esta primera fase.
Actualmente, lo que existe entre ambas potencias es un acuerdo político sin validez jurídica, lo cual complica la ejecución de medidas vinculantes. La CE advirtió que si no se alcanza un pacto definitivo, la UE está preparada para aplicar contramedidas a partir del 7 de agosto, aunque no las activará si las negociaciones con EE. UU. prosperan. “Si todo procede como esperamos, suspenderemos los aranceles de represalia. Si hemos llegado a un acuerdo, no los necesitamos”, concluyó Gill.
Inquietud y rechazo en el sector español
El anuncio ha sido calificado como un "revés" por parte del sector vinícola español, uno de los principales exportadores de vino de la UE. El director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, declaró a EFEAGRO que las bodegas ya daban por hecho que el arancel sería del 15 % y pidió que continúen las negociaciones para rebajar ese porcentaje. “Confiamos en que se pueda alcanzar un acuerdo a corto plazo que permita un gravamen más bajo o incluso la exención”, afirmó.
Benítez recordó que tanto los productores europeos como los distribuidores y restauradores estadounidenses han manifestado su rechazo a esta medida, al considerar que afectará negativamente al consumo y al intercambio comercial de vino comunitario en Estados Unidos.
La Interprofesional del Vino de España también lamentó la noticia, advirtiendo que el arancel supone un golpe para uno de los sectores con mayor vocación exportadora del país. “Estados Unidos es uno de los principales mercados para el vino español y un arancel tendrá impacto directo en su competitividad, poniendo en riesgo relaciones estratégicas construidas durante décadas”, indicó la entidad en un comunicado.
Actualmente, de los 2.400 millones de euros que generan las exportaciones de vinos envasados españoles, aproximadamente 400 millones provienen del mercado estadounidense. Algunas bodegas tienen una dependencia de hasta el 30% de ese destino, lo que las hace especialmente vulnerables a este tipo de medidas arancelarias.
Por su parte, Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agro-Alimentarias de España, calificó la decisión como una “mala noticia” que encarecerá el acceso del vino español al mercado norteamericano. Aunque mostró cautela sobre las consecuencias inmediatas, destacó la necesidad de observar el comportamiento de los competidores internacionales ante esta nueva situación.
Un conflicto con implicaciones globales
El nuevo arancel no solo afecta a España, sino también a otros grandes productores europeos como Italia y Francia. Habrá que observar cómo esta medida influye en el posicionamiento de vinos de países no comunitarios, como Australia, Chile o Argentina, que podrían beneficiarse del encarecimiento del producto europeo en Estados Unidos.
La incertidumbre crece mientras Bruselas y Washington continúan negociando bajo la presión de las fechas límite y con el telón de fondo de tensiones comerciales recurrentes. En juego está no solo el acceso a un mercado clave para el vino europeo, sino también la estabilidad de miles de empleos en el sector agrícola y agroalimentario.
El sector vinícola español mira ahora a Bruselas con la esperanza de una solución diplomática urgente que frene el impacto de una medida que muchos ya consideran injusta y perjudicial para ambas partes.
Fuente: EFEAgro con aportes de Redacción +P.