Aunque los datos reflejan una ligera mejora en los índices de exceso de peso entre los menores –una reducción del 4,5% en los últimos cuatro años– el panorama sigue siendo alarmante: un 36,1% de los escolares españoles presenta sobrepeso u obesidad. En concreto, el 20,2% tiene sobrepeso y el 15,9% padece obesidad. A pesar del avance, España se mantiene como el sexto país de la Unión Europea con mayor exceso de peso infantil y el séptimo en obesidad, lo que evidencia que las mejoras aún no son suficientes para abandonar el grupo de países con mayor prevalencia.
El nuevo decreto busca incidir directamente en los hábitos alimenticios desde la infancia. Además de incluir frutas y verduras a diario, se instará a los centros educativos a preparar menús con carne y pescado de calidad, e incorporar un mayor protagonismo de legumbres y cereales integrales. Aunque representantes del sector de bebidas azucaradas señalan que en la práctica ya no se incluyen refrescos o zumos azucarados en los menús escolares, la medida busca blindar legalmente esta práctica.
“El entorno escolar es clave para fomentar hábitos saludables duraderos”, afirmó Bustinduy. “No podemos seguir normalizando una alimentación basada en productos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Esta es una medida de salud pública, pero también de justicia social”.
El decreto forma parte de una estrategia más amplia que incluye educación nutricional, promoción de la actividad física y campañas para reducir el consumo de productos procesados. El objetivo: que las generaciones futuras crezcan más sanas y activas, y que España deje de ocupar los primeros puestos en las estadísticas de obesidad infantil en Europa.
La medida ha sido bien recibida por asociaciones de padres, nutricionistas y pediatras, aunque algunos sectores empresariales piden cautela ante posibles impactos económicos. Mientras tanto, el Gobierno reafirma su compromiso con una infancia más saludable, poniendo el foco en los comedores escolares como herramienta clave de prevención.
Fuente: La Vanguardia.