A pesar de esta caída reciente, Brasil logró exportar en el primer semestre del año un volumen récord de 156.000 toneladas de carne bovina a Estados Unidos, lo que auguraba un 2025 histórico para el comercio cárnico entre ambas naciones. Sin embargo, esta perspectiva se ha ensombrecido por la posibilidad de que, a partir del 1 de agosto, Washington imponga un nuevo arancel del 50 % sobre las importaciones brasileñas que superen la cuota anual libre de impuestos de 65.000 toneladas.
De concretarse esta medida, el arancel total aplicado a la carne brasileña podría alcanzar el 76,4 %, lo que haría prácticamente inviable la continuidad de los envíos, según advirtió la Abiec. Esta organización ha solicitado con urgencia al Gobierno brasileño que intervenga diplomáticamente para evitar la imposición del nuevo gravamen, cuya aplicación fue anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump como parte de su política de presión comercial.
Frigoríficos de Brasil, en problemas
La situación ya está afectando directamente al sector frigorífico. Varias plantas procesadoras han comenzado a suspender sus envíos al mercado estadounidense, debido a que los cargamentos despachados actualmente llegarían a destino después del 1 de agosto, cuando el nuevo arancel podría estar en vigor. Según cálculos de la Abiec, unas 30.000 toneladas de carne bovina, valoradas entre 150 y 160 millones de dólares, están actualmente en tránsito o en puertos, en riesgo de quedar atrapadas en una disputa arancelaria que podría dejarlas fuera de mercado.
"Es necesaria una prórroga para renegociar los contratos. El Gobierno debe actuar con rapidez y buscar una solución negociada con Estados Unidos para evitar un impacto aún mayor sobre la industria cárnica nacional", instó Roberto Perosa, presidente de la Abiec, en declaraciones recientes.
Brasil es actualmente el mayor exportador mundial de carne bovina, y Estados Unidos representa su segundo mayor mercado, solo por detrás de China. El retroceso en las ventas hacia territorio estadounidense no solo compromete las metas de exportación para este año, sino que también pone en riesgo miles de empleos en el sector cárnico y una significativa porción de ingresos para el país.
Con la cuenta regresiva hacia el 1 de agosto en marcha, la industria frigorífica brasileña se encuentra en vilo, a la espera de una respuesta gubernamental y de un posible acuerdo que evite una crisis comercial con su principal socio del hemisferio norte. Las próximas semanas serán decisivas para el futuro inmediato del comercio bilateral de carne bovina y para la estabilidad de un sector estratégico para la economía brasileña.
Fuente: EFEAgro con aportes de la Redacción +P.