Sin embargo, el verdadero auge se gestó con la apertura económica en la década de 1980 y los avances tecnológicos, como la cría inducida de carpas, que permitieron una producción a gran escala. Para 2005, la cosecha acuícola de China ya superaba los 32.4 millones de toneladas, más de 10 veces la del segundo país productor.
Ahora sí, las ranas
Dentro de esta diversificación, la ranicultura o cría de ranas comestibles emergió como un nicho particularmente rentable y en crecimiento. China no solo es el principal productor, sino también el mayor consumidor de carne de rana, con 1.5 millones de toneladas anuales de un total global de 2 millones, generando más de 12 mil millones de dólares anuales.
La carne de rana toro y la rana de manchas negras son altamente valoradas por su ternura y valor nutricional, siendo consideradas un manjar e incluso utilizadas en la medicina tradicional china. La rentabilidad es alta, con ciclos de producción cortos de 3 a 4 meses, facilitados por la capacidad de las ranas para criarse en alta densidad, su resistencia a enfermedades y su adaptabilidad a diversos entornos.
Caso de éxito
Un ejemplo de innovación y sostenibilidad es el modelo de cultivo simbiótico de arroz y ranas de manchas negras en Huzhou, provincia de Zhejiang. Este sistema ecológico, liderado por expertos como Wu Chuanyi, busca la sostenibilidad al utilizar a las ranas para el control natural de plagas en los arrozales, mientras sus heces fertilizan la tierra, reduciendo la necesidad de químicos.
Esta práctica no solo conlleva una reducción de costos operativos, sino que también incrementa los ingresos por hectárea, muy por encima de los métodos convencionales. Además, tiene un impacto social directo, creando empleo para ancianos y brindando dividendos a familias de bajos ingresos, lo que promueve la vitalización rural.
"Como la demanda del mercado de ranas de manchas negras era grande, consideré criarlas artificialmente para que la población de ranas silvestres pudiera protegerse y la demanda del mercado pudiera satisfacerse al mismo tiempo", aseguró Wu Chuanyi, un experto en ranas que fue la primera persona en Zhejiang en recibir una licencia para criarlas.
Y agregó: "Las ranas de manchas negras son muy diferentes de otros tipos de ranas", explicó. "Son feroces, con una capacidad asombrosa para saltar. Pueden atrapar insectos a menos de un metro de los campos de arroz, lo que satisface plenamente sus necesidades de crecimiento y reproducción".
Ru Jianliang, vicepresidente de la Asociación para la Ciencia y la Tecnología en Changxing, subrayó que el cultivo combinado de arroz y ranas de manchas negras es simbiótico: los campos sirven como zonas de alimentación para las ranas, que comen plagas. A su vez, las heces de las ranas ayudan a fertilizar los campos para que el arroz pueda crecer.
Desafíos
A pesar de estos éxitos, la rápida expansión de la acuicultura generó desafíos significativos, como la contaminación, brotes de enfermedades, deterioro genético y sobreproducción estacional. El gobierno chino ha respondido con políticas proactivas para un desarrollo sostenible, reforzando el marco legal y regulatorio, como la revisión de la Ley de Pesca en 2000 y el programa "Producción Agropecuaria Libre de Riesgos para el Ser Humano" en 2002, que establece estándares para una producción responsable. La investigación, educación y los sistemas de extensión son esenciales para la transferencia tecnológica.
La acuicultura en jaulas y corrales, aunque promisoria, exige una planificación científica rigurosa para evitar la sobrecarga ecológica.