Además, actividades como leer al atardecer o sumergirse en un lago refuerzan la conexión con el entorno. En 2025, la popularidad del programa alcanzó un récord: más de 12.000 personas se postularon, pero solo 158 familias fueron aceptadas, evidenciando su exclusividad y atractivo.
Detrás de esta experiencia hay un propósito mayor: revitalizar la ganadería ovina y preservar los ecosistemas. En Finlandia, la cría de ovejas disminuyó, lo que amenaza los pastizales tradicionales. Sin el pastoreo, los matorrales proliferan, alterando el paisaje y la biodiversidad.
La Shepherd’s Week no solo educa a los participantes sobre la importancia de esta práctica, sino que también genera ingresos para los granjeros y fomenta el turismo sostenible. Cada oveja contribuye a mantener el equilibrio natural, preservando un paisaje que es parte del patrimonio cultural finlandés.
El programa también responde a una necesidad contemporánea: la desconexión digital. En un mundo saturado de pantallas, la idea de vivir sin wifi, rodeado de naturaleza, resulta casi revolucionaria. Los participantes, provenientes de todo el mundo, describen la experiencia como transformadora.
Contar ovejas bajo un cielo estrellado o reparar un cerco con las propias manos ofrece una satisfacción que contrasta con la inmediatez de la vida moderna. Además, la rusticidad de la experiencia —sin electricidad ni comodidades— invita a la introspección y al redescubrimiento de habilidades prácticas.
La Shepherd’s Week no es solo una aventura turística; es un recordatorio de la interdependencia entre el ser humano, los animales y el entorno. Al promover la ganadería sostenible, Finlandia no solo protege su paisaje, sino que inspira a otros países a crear iniciativas similares.
En un contexto global donde la sostenibilidad es urgente, este programa demuestra que el turismo puede ser una herramienta para la conservación. La respuesta de miles de postulantes sugiere que la vida simple, aunque temporal, tiene un encanto irresistible.