Este nuevo escenario tiene como objetivo general aumentar la eficiencia económica y la competitividad del país. Sus defensores argumentan que, al eliminar las restricciones existentes, se estimula la inversión, el crecimiento y la creación de empleo.
El presidente Milei usa el respaldo del apoyo que tuvo en las elecciones a sabiendas que no tiene ‘Luna de Miel’ para aplicar las reformas prometidas. Con este extenso DNU lo que hace es imponer un horizonte de cambios y expectativas a toda la sociedad, trasladando al Congreso la responsabilidad para su aprobación.
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Javier Milei anunció la desregulación de la economía. Foto archivo.
Pero también es una señal para el exterior. Con todas estas medidas que respaldan una profunda desregulación, Milei pretende comenzar a captar inversiones, ya que se abre la economía para que aterricen fondos del sector privado en potenciales negocios que emerjan en el país. Varios de los artículos del DNU que llegará al Congreso apuntalan esta teoría: la derogación de la Ley de Tierras, la de Cielos Abiertos, la derogación del Código Aduanero, la desregulación del sector turístico, el decreto que coloque a todas las empresas del Estado como Sociedad Anónima para su privatización, e inclusive aquel que habilita a los clubes de futbol a poder actuar como Sociedades Anónimas, entros otros tantos.
Son las primeras señales claras que marcan hacia donde va el país. Sin embargo, quedan pendientes dos temas muy importantes. El rol que tendrá el Congreso en el tratamiento de cada una de estas medidas englobadas en un DNU con más de 350 artículos, y la posición de la Justicia frente a la ofensiva legal sobre ciertos puntos considerados inconstitucionales por algunos juristas.
Mientras tanto, la inflación se desboca, el tipo de cambio se mantiene sin una clara tendencia, los salarios siguen su proceso de pulverización y la deuda pública continúa creciendo. En el corto plazo, por ahora, no hay cambios importantes.