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Qué implica el nuevo salvataje de EE. UU. y cómo afectará a las economías regionales

Detrás del nuevo salvataje de EE. UU. se esconde una vieja dependencia: la falta de dólares genuinos y una economía sin rumbo industrial.

Un nuevo capítulo se suma a la larga historia de rescates financieros que marcan el rumbo de la economía argentina. Días atrás, el anuncio del Tesoro de los Estados Unidos (EE. UU.) sobre una línea de apoyo financiero hacia el país volvió a abrir el debate sobre la verdadera capacidad de la Argentina para sostener su modelo económico sin recurrir, una y otra vez, al auxilio externo.

La medida, celebrada por el Gobierno nacional, fue presentada como una señal de confianza en la administración de Javier Milei y como una oportunidad para estabilizar el mercado cambiario en medio de la volatilidad generada por la incertidumbre electoral. Desde el oficialismo, la lectura es optimista: aseguran que estos fondos líquidos servirán para fortalecer las reservas del Banco Central, frenar la presión sobre el dólar y consolidar una relación bilateral estratégica con Washington.

Sin embargo, la reacción en los sectores económicos, empresariales y académicos fue más cauta. Muchos analistas advierten que este tipo de operaciones no hacen más que patear hacia adelante los problemas estructurales que la economía argentina arrastra desde hace décadas. La falta de generación genuina de divisas, la baja productividad, la escasa competitividad exportadora y la ausencia de políticas industriales de largo plazo son elementos que, según los críticos, limitan cualquier intento de recuperación sostenida.

En este contexto, el debate se traslada a un punto central: ¿es este nuevo 'salvataje' una verdadera oportunidad o simplemente otro préstamo que permitirá al Gobierno ganar tiempo hasta la próxima crisis? ¿Puede este oxígeno financiero tener impacto positivo en las economías regionales, o se trata de un beneficio concentrado en los grandes sectores exportadores?

Para abordar estas preguntas, dialogamos con Osvaldo Preiss, economista y especialista en desarrollo productivo, quien analizó las implicancias del 'salvataje' estadounidense y su posible efecto en las economías del interior del país.

“La economía argentina está sostenida por distintos tipos de 'salvatajes' financieros”

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El economista Osvaldo Preiss las limitaciones que presenta el actual modelo económico del Gobierno.

–¿Ayuda el ‘salvataje’ de Estados Unidos a la economía argentina?

–La economía argentina, desde hace décadas, está sostenida por distintos tipos de ‘salvatajes’ financieros, porque todavía no tiene la capacidad estructural de generar sus propios dólares para financiar las importaciones, los movimientos financieros, el turismo, etc. El Fondo Monetario Internacional, los sucesivos blanqueos de capitales, las liquidaciones de soja con retenciones reducidas y ahora la asistencia directa de Estados Unidos son ejemplos claros de ello. Todos esos dólares se toman ‘prestados’ para poder mantener en pie un modelo que no logra autosustentarse. Esta última ayuda estadounidense, al igual que las anteriores, brinda un alivio temporal: oxígeno para atravesar una coyuntura crítica, pero con fecha de vencimiento. Una vez agotado ese respiro, el país vuelve a enfrentarse con una nueva crisis cambiaria y un mayor nivel de endeudamiento. Sin un plan integral que contemple el desarrollo productivo y económico de largo plazo, será muy difícil romper con ese círculo vicioso que nos acompaña hace tanto tiempo.

–¿A qué se refiere exactamente con desarrollo económico?

–Al crecimiento sostenido del país a partir de una expansión real de su matriz productiva. Desarrollar la economía no es solo aumentar las exportaciones o equilibrar las cuentas externas; es generar valor agregado, fomentar la innovación, crear empleo formal y diversificar las fuentes de ingreso. Lamentablemente, hace ya varios años que no vemos señales de ese rumbo.

–¿Están dadas las condiciones para que eso ocurra?

–No, hoy no lo están. De lo contrario, deberíamos preguntarnos por qué tantas empresas internacionales siguen abandonando el país y vemos el cierre o reducción de producción y empleo en empresas nacionales, y cuál es la razón por la que las inversiones productivas del exterior —salvo contadas excepciones— no terminan de concretarse en Argentina. La falta de previsibilidad, los cambios permanentes en las reglas de juego y los costos internos elevados desalientan cualquier proyecto de largo plazo.

–¿Y cómo quedan las economías regionales dentro de este contexto?

–En este escenario, solo se benefician aquellas economías regionales que no dependen del mercado interno y que se apoyan en recursos naturales extractivos. El resto atraviesa enormes dificultades. Tomemos como ejemplo el sistema frutícola de peras y manzanas: sin una innovación tecnológica profunda —que debió implementarse hace muchísimos años— y sin una verdadera adaptación a los mercados internacionales, es imposible sostener la actividad. El tipo de cambio que necesitaría ese sector para ser competitivo es altísimo y, en las condiciones actuales, resulta inviable. No se trata únicamente de un problema cambiario, aunque eso influye; son cuestiones estructurales que se arrastran hace décadas. En definitiva, los programas de asistencia o 'salvataje' solo resultan útiles para las economías regionales que cuentan con un perfil exportador sólido y con una eficiencia tecnológica que les permita competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo.

Un país acostumbrado al auxilio externo

Las palabras de Preiss resumen una preocupación recurrente en el pensamiento económico nacional: la dependencia crónica del financiamiento externo como herramienta para mantener la estabilidad macroeconómica. Desde los préstamos del FMI hasta los acuerdos bilaterales con otros países, la Argentina ha transitado un camino en el que los dólares ajenos reemplazan, una y otra vez, la falta de generación propia.

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La fruticultura del Valle está sintiendo, hace ya años, las restricciones a las que está expuesta por los modelos económicos aplicados en el país.

La discusión de fondo, como bien señala el economista, no pasa por la ayuda en sí, sino por la ausencia de un plan de desarrollo sostenido que permita transformar los picos de alivio financiero en oportunidades de crecimiento real. En tanto no se consolide un modelo productivo diversificado, con políticas industriales y tecnológicas claras, cada 'salvataje' terminará siendo apenas un parche más en una economía que sigue sin resolver sus desequilibrios de base.

Mientras tanto, las economías regionales continúan enfrentando los mismos desafíos: falta de competitividad, costos logísticos elevados, atraso tecnológico y dependencia de los ciclos externos. En un escenario global cada vez más competitivo, los sectores del interior requieren políticas específicas que promuevan la innovación, el acceso al crédito y la mejora en infraestructura.

En definitiva, el 'salvataje' estadounidense puede ofrecer un respiro momentáneo, pero no reemplaza las reformas estructurales que Argentina necesita. Como advierte Osvaldo Preiss, “sin un plan que contemple el desarrollo económico y productivo del país, será difícil salir de este círculo vicioso”.

Fuente: Redacción +P.