No obstante ello, un dato que comienza a alertar en estos momentos es el número de hembras jóvenes se vienen reportando en la faena. En Lotes anteriores ya señalamos un crecimiento significativo en la faena de vaquillonas que, de sostenerse, podría comprometer aún más la reposición de vientres tras un período de muy elevada extracción de vacas.
Los datos de octubre, muestran una faena de vaquillonas superior a las 390.000 cabezas, la cifra más alta en lo que va del año, 19% superior al registro de septiembre y 16% por encima de lo faenado en igual mes de un año atrás. En lo que va 2023, el total de vaquillonas faenadas asciende a 3,3 millones de cabeza, más de 300 mil vaquillonas (+12%) que lo faenado de enero a octubre de 2022.
En suma, la participación de hembras durante el décimo mes del año vuelve a escalar al 50,6% siendo el séptimo mes consecutivo permaneciendo por encima de la tasa considerada de equilibrio del stock.
Por lo tanto, ponderando la magnitud de lo que se está faenando y la duración de este período con elevadas tasas de contribución de hembras en la faena, ya podemos estar categorizando este momento como una definida fase de liquidación, cuyo impacto se terminará de dimensionar con los números de stock que veremos publicados a finales de este ciclo.
Analizando la serie de los últimos 20 años, la histórica reciente nos conduce a 2019, otro momento clave para la salida de hembras, especialmente de vacas con destino a China. No obstante, si bien las tasas participación de hembras en la faena también resultaron elevadas por varios meses, existen aspectos que lo diferencian.
En primer lugar, la magnitud del denominador; el total de cabezas faenadas este año viene siendo un 6% superior al número de 2019.
Por otro lado, la estacionalidad de estos picos de faena; en 2019 el momento de mayor salida de hembras se produjo desde marzo hasta julio, típico momento de refugo de vientres mientas que este año aún no se percibe una declinación en las tasas de faena.
Finalmente, otro aspecto de diferenciación respecto de aquel año es lo que se conoce comúnmente como nivel de extracción, esto la cantidad de hembras faenadas medida contra el stock registrado a inicio del ciclo. En lo que va del año, esa tasa de extracción es del 15,3%, lo que resulta 1 punto superior a la registrada en igual período de 2019.
Cabe señalar que, en 2019, impulsado por motivos muy diferentes a los actuales, la elevada extracción de hembras que se produjo durante el año dejó como saldo al final del ciclo unas 560 mil vacas menos y cerca de 230 mil vaquillonas menos en stock, en suma, unos 790 mil vientres menos en producción.
Si bien parte de este número lógicamente corresponde a un refugo natural de hembras con bajo nivel de eficiencia productiva, la realidad es que el impacto que se vio al siguiente año, arrojó unos 650 mil terneros menos en stock.
Fuente: Rosgan