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Los pumas de Monte León también cazan pingüinos, conectando los ecosistemas marino y terrestre patagónicos.
Una invasión que lleva 45 años
La presencia del salmón Chinook en ríos patagónicos no es reciente. La invasión comenzó hace 45 años y la especie se caracteriza por alcanzar longitudes superiores a 1,5 metros y masas corporales de entre 5 y 60 kilogramos. Su ciclo biológico es semélparo: solo se reproduce una vez en su vida y muere inmediatamente después del desove.
Esta particularidad convierte cada temporada reproductiva en un evento de alto impacto ambiental. Tras el desove, los cuerpos de los salmones se acumulan en los lechos y márgenes de los ríos, generando un aporte de hasta 20 toneladas de carcasas en tramos acotados de los ríos patagónicos.
Esa biomasa masiva constituye una fuente extraordinaria de nutrientes para una diversidad de especies carroñeras: cóndores, zorros, águilas mora, chimangos, zorrinos, caracaras y caranchos, entre otras.
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Científicos registraron con cámaras trampa cómo los felinos aprovechan la irrupción masiva del salmón Chinook en Santa Cruz
Pumas en el río: la primera evidencia
El equipo liderado por Javier Ciancio, investigador del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), rastrea este fenómeno desde 2003, cuando detectó grandes cadáveres de salmón dispersos a lo largo del valle del río Caterina, en el sur de la Patagonia, cerca del Campo de Hielo Patagónico Sur. Algunos restos aparecían depositados a cientos de metros del cauce, lo que sugería la acción de un vertebrado de gran tamaño que atacaba a los peces antes de que murieran.
"Estos restos de salmón sugerían la presencia de un gran vertebrado que atacaba a peces vivos", explicó Ciancio. La confirmación llegó en 2022, cuando un pescador identificó signos de un cadáver fresco en un sitio de caza de puma junto al río y, posteriormente, observó a los felinos cazando salmones. Ese avistamiento constituye la primera evidencia documentada de esta interacción trófica en la región.
El dato resulta aún más relevante si se considera el contexto global: aunque pumas y salmones comparten territorios en Norteamérica, allí esa interacción nunca fue registrada, porque la presencia de osos —depredadores dominantes en esos ecosistemas— opaca el comportamiento de los felinos en torno a los ríos. La Patagonia, sin osos, ofrece un escenario único para observar esta relación.
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El salmón Chinook invasor genera hasta 20 toneladas de biomasa en tramos cortos de ríos de Santa Cruz.
Especialización en presas inusuales
Ciancio advirtió que la depredación de salmones por pumas podría estar ocurriendo de manera generalizada y sin detección en los cientos de ríos invadidos a lo largo de la costa del Pacífico patagónico. "Dado el comportamiento críptico de los pumas y los mínimos restos que dejan en los sitios de carneo, esta interacción podría estar mucho más extendida de lo que creemos", señaló.
El investigador también relacionó este hallazgo con otro fenómeno documentado recientemente: los pumas del Parque Nacional Monte León que cazan pingüinos de Magallanes. Según Ciancio, "al aumentar la densidad poblacional, algunos ejemplares comienzan a especializarse en presas inusuales". En ambos casos —salmones y pingüinos— los pumas actúan como conectores entre ecosistemas distintos, trasladando nutrientes de origen marino hacia el interior de la estepa patagónica.
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Cóndores, zorros y caranchos aprovechan las carcasas de salmón, redistribuyendo nutrientes marinos en la estepa.
Metodología científica y medición del impacto
Para cuantificar el fenómeno, especialistas del CENPAT, junto a la Fundación Anfibia, la Secretaría de Pesca de Santa Cruz, la Administración de Parques Nacionales (APN) y con apoyo de Patagonia CO, implementaron censos con drones y cámaras trampa. Estas herramientas permitieron medir con precisión la biomasa disponible y monitorear el comportamiento de las distintas especies que aprovechan el recurso.
Además, el equipo realizó análisis de isótopos estables en tejidos extraídos de los restos de salmón tras la visita de cada animal. Estas "etiquetas químicas" permiten rastrear el origen marino del nutriente y calcular con exactitud la proporción que el salmón representa dentro de las redes alimentarias terrestres y acuáticas de la región.
Pumas que conectan tierra y mar
Emiliano Donadio, director científico de Rewilding Argentina y coautor del estudio sobre la depredación de pingüinos, ofrece una perspectiva complementaria que ilumina el fenómeno más amplio. Según Donadio, el retiro de la presión humana sobre los pumas —especialmente desde que la zona de Monte León pasó de campo ganadero a parque nacional— permitió que los felinos se encontraran con nuevas fuentes de alimento y desarrollaran estrategias de caza hasta entonces desconocidas.
"Los pumas que cazan pingüinos conectan tierra y mar, mostrándonos las increíbles e impensadas formas en las que la naturaleza funciona cuando logramos restaurarla", afirmó Donadio. Los datos de censo de la colonia de pingüinos del parque nacional, relevados entre 2004 y 2017, mostraron que la población se mantuvo estable e incluso aumentó levemente, lo que indica que el ecosistema tolera los niveles actuales de depredación.
El caso de los pumas patagónicos —tanto en su relación con el salmón Chinook como con los pingüinos— evidencia que la recuperación de los grandes depredadores no solo modifica las cadenas tróficas locales, sino que genera flujos de nutrientes entre ecosistemas marinos y terrestres de consecuencias aún por explorar. La Patagonia, una vez más, demuestra ser un laboratorio natural de primer orden para la ecología global.
FUENTE: Conicet con aportes de Redacción +P