El estudio detalla que, entre varias causas que pueden afectar al consumo de carne vacuna, el incremento de los precios y la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos se encuentran entre las principales. En septiembre de 2023 el consumo total de carnes (vacuna, pollo y cerdo) fue de 113,6 kilogramos, de los cuales la carne vacuna representó el 44,9%, el pollo un 40,4% y el cerdo un 14,7%.
En los últimos 6 años y 9 meses, existe una correlación positiva entre la caída del consumo de carne vacuna y la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de los argentinos y los aumentos de los precios. En términos nominales, a principios de enero de 2017 un kilogramo promedio de todos los cortes de carne vacuna costaba 114 pesos. En septiembre de 2023, el valor fue de 3.108 pesos. Durante ese período, el valor promedio de un kilo de carne aumento un 2.726%. Tan solo en lo que va del año 2023, el precio promedio de la carne esta cercano a triplicarse, pasando de valer 1.241 pesos en enero a 3.108 pesos en el último mes. El precio de la carne de pollo y de cerdo ha aumentado significativamente, al igual que la carne vacuna, pero su valor continúa siendo menor (incluso un kilo de pollo cuesta la mitad que un kilo de carne). Esta es una de las razones por las que muchos consumidores optan en el último tiempo por sustituir el consumo de carne vacuna por la de pollo o cerdo. De todos modos, es para destacar que el consumo de carne vacuna en Argentina muestra cierta inelasticidad, ya que, a pesar de los aumentos sostenidos en los precios, el consumo cayó en menor medida que lo que aumentaron los precios.
Desde comienzos del año 2021, los precios de la carne vacuna muestran un crecimiento sostenido por encima de la inflación. En septiembre de 2023, el índice del precio de la carne medido desde enero de 2017 hasta la fecha mantiene una brecha de 20,3% por encima del nivel general de precios.