El anuncio fue realizado mediante una comunicación oficial firmada por Rafael García Bianchi, presidente del directorio de Valentín Bianchi S.A.C.I.F., razón social bajo la cual opera la reconocida bodega mendocina.
Un pasivo millonario y negociaciones en marcha
En el documento presentado ante la CNV, la empresa destacó que esta etapa de negociación forma parte de una estrategia más amplia orientada a reorganizar sus pasivos. Además de las conversaciones mantenidas con entidades financieras, la firma señaló que también se encuentra trabajando en alternativas de solución junto a proveedores y otros actores que integran su cadena de valor.
La situación financiera de Bodegas Bianchi refleja la magnitud del desafío que enfrenta. Según los registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la empresa acumulaba al cierre de la primera semana de junio un total de 196 cheques rechazados por una suma que asciende a $1.597,66 millones.
A ello se suma una deuda bancaria superior a los $17.000 millones. Entre los principales acreedores financieros aparecen el Banco Supervielle, con compromisos por $4.998 millones; el Banco Macro, con $2.056 millones; el Banco Provincia de Buenos Aires (Bapro), con $1.936 millones; el ICBC, con $1.709 millones; el Banco Comafi, con $1.604 millones; y el Banco Nación, con $1.538 millones.
El acuerdo alcanzado con estas entidades representa un voto de confianza hacia la continuidad operativa de la empresa y abre una ventana de oportunidad para que la conducción pueda implementar un plan de saneamiento financiero que le permita recuperar estabilidad.
Una bodega con casi un siglo de historia
La noticia adquiere especial relevancia debido al peso histórico y simbólico que Bodegas Bianchi posee dentro de la industria vitivinícola argentina. Fundada en 1928 por Valentín Bianchi en San Rafael, la compañía logró construir una marca reconocida tanto en el mercado local como en el exterior, convirtiéndose en uno de los referentes tradicionales del vino argentino.
A lo largo de casi un siglo de actividad, la empresa desarrolló etiquetas que marcaron distintas generaciones de consumidores. Entre las más reconocidas figuran Don Valentín Lacrado, Famiglia Bianchi, Enzo Bianchi, María Carmen y Bianchi Particular, productos que contribuyeron a consolidar el prestigio de la bodega en diferentes segmentos del mercado.
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La firma fundada en 1928 obtuvo el respaldo de sus acreedores para renegociar una deuda millonaria y alejar, al menos por ahora, el riesgo de un concurso preventivo.
La firma también se destacó por su capacidad de innovación. Durante la década de 1990 logró posicionarse en el segmento de vinos frizantes y espumosos con el lanzamiento de New Age, una marca que alcanzó una importante popularidad tanto en Argentina como en mercados internacionales. Asimismo, entre sus iniciativas más destacadas figura la alianza con la Fundación Leo Messi, para la cual desarrolló un vino oficial.
Expansión, legado familiar y desafíos futuros
El crecimiento de la compañía tuvo otro hito importante en 2018, cuando inauguró una moderna bodega en el Valle de Uco. El establecimiento fue diseñado para potenciar la producción de vinos de alta gama y cuenta con capacidad para almacenar 500.000 litros, espacio de estiba para 400.000 botellas y una infraestructura de aproximadamente 2.000 metros cuadrados.
Actualmente, Bodegas Bianchi continúa siendo una excepción dentro del panorama empresarial argentino, ya que permanece bajo la propiedad de los descendientes de la familia fundadora. La tercera y cuarta generación conservan la participación accionaria, aunque la gestión ejecutiva de la compañía se encuentra en manos de representantes designados por los distintos grupos de herederos.
Este esquema de administración implica que los integrantes de la familia no participan directamente de la estructura operativa de la empresa, una característica que distingue a la organización respecto de otros emprendimientos familiares del sector.
Mientras avanzan las negociaciones para reestructurar sus compromisos financieros, el futuro de Bodegas Bianchi dependerá de la capacidad de alcanzar acuerdos sostenibles con bancos, proveedores y demás acreedores. Por el momento, el respaldo obtenido mediante el acuerdo de standstill aparece como una señal alentadora para una compañía que busca superar una coyuntura crítica sin perder el legado construido a lo largo de casi cien años de historia.
FUENTE: Bodegas Bianchi, VNV y aportes de Redacción +P.