Como si todo no sonara lo suficientemente extraño, el enólogo cuenta en sus redes que el vino logrado mediante un proceso de añejado con un meteorito de 4500 millones de años del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter es toda una delicia.
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El enólogo y astrónomo Ian Hutcheon se radicó en Chile en 1997.
De la galaxia a Atacama
El fragmento del asteroide se estrelló hace miles de años en el desierto de Atacama y cada trozo involucrado en este exclusivo proceso vitivinícola representa colocar un fragmento igual al tamaño de una pelota de golf en el interior, en donde permanece unos años hasta que el vino “envejece“ así.
La bebida fue producida por la Bodega Viña Tremonte bajo el nombre de “Meteorito”, se lo consigue en el Observatorio de Tagua Tagua en San Vicente (fundado Hutcheon).
“Una vez que la bebida está en los toneles se coloca dentro de la misma un meteoro de unos 10 centímetros. El pedazo de roca se introdujo dentro de las barricas de roble, donde el vino maduró por 12 meses. Luego, el líquido se mezcló con un Cabernet Sauvignon”, publicó el enólogo.
Para quienes se pregunten por el resultado de tremendo experimento, el mismo Hutcheon lo define así: "Es muy robusto, de buena calidad; es difícil ser objetivo, pero tiene un leve sabor más vivo, como que se levanta, al menos eso es lo que sentimos (…) Esto lo hicimos por entretención. Quisimos ver qué resultaba y nos sorprendimos al ver que cambió su color. El líquido es negro, pero además quedó de muy buen sabor, más suave, no es agresivo ni quema, es hasta rico".
Con la mirada en el cielo
Hutcheon no sólo experimentó con un meteorito. “Produzco vinos y dos de ellos están relacionados directamente con el espacio: uno se llama “Meteorito”, que es un vino que pasa un año envejeciéndose con meteoritos (…), y tenemos otro con el nombre “Taste the Stars”, que significa “Saborea las Estrellas”, el cual es expuesto a ondas electromagnéticas para que vibren con la música de Júpiter”.