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De la chacra de Patagonia a una IPA en Reino Unido

Desde la Comarca Andina, el lúpulo de Patagonia cruzó el Atlántico para convertirse en protagonista de una IPA de edición limitada elaborada en Bristol.

La Patagonia argentina ofrece una gran cantidad de posibilidades productivas que se adaptan muy bien al tipo de suelo y clima del sur del país. Entre ellas, la producción de lúpulo es una de las actividades que se destacan en zonas como la Comarca Andina y el Alto Valle de Río Negro.

El lúpulo( Humulus lupulus) es una planta trepadora y perenne de la familia de las cannabáceas, famosa por ser uno de los ingredientes fundamentales en la elaboración de la cerveza tanto artesanal como industrial. Si bien hay producción de lúpulo en otras regiones argentinas, es el lúpulo patagónico el que abastece, en su mayoría, a las grandes cervecerías del país.

“El mundo lupulero” como lo define Hernán Testa, responsable de la empresa Patagonia Lúpulos Andinos, tiene motivos para festejar. A pesar de la baja en el consumo en algunos países, la temporada de cosecha viene con buenos pronósticos y, en el caso particular del emprendimiento ubicado en la Comarca Andina, con la gratitud de una exportación.

Cosecha patagónica: Hectáreas de cultivo en la Comarca Andina y el Alto Valle, regiones clave donde el lúpulo encuentra las condiciones ideales de suelo y clima.

Hacia una elaboración colaborativa

Lúpulos Andinos tiene dos canales comerciales, por un lado, provee a la empresa Quilmes desde 1984 y, por el otro, desde el año 2008 atiende al mundo cervecero artesanal. “Eso nos cambió no solamente el negocio, sino también la mentalidad, el producto final nos cambió nuestro conocimiento, y nos cambió la manera de relacionarnos, porque abastecer a Quilmes es una operación muy seria, muy contractualizada”, afirma Hernán Testa en diálogo con +P.

“El hecho de empezar a trabajar con la cervecería a mí particularmente me hizo incrementar muchísimo mi formación como ingeniero agrónomo… A veces, la relación con el cliente que nos demanda el lúpulo, nos hace meternos dentro de la receta de la cerveza que quieren elaborar, y eso es algo maravilloso para nosotros”, agrega el experto que también es juez internacional en competencias de cervezas lupuladas.

La idea de esta forma de trabajo, es diseñar recetas en forma conjunta con cada maestro cervecero, por eso se habla de “cervezas colaborativas”; “la receta la construimos de manera conjunta, y así es como nacen un montón de recetas especiales, como una edición limitada o una edición ocasional y este fue el caso de la participación con Reino Unido”, explica el ingeniero Testa.

Insumo fundamental: Flor de Humulus lupulus, la planta trepadora que le otorga el aroma, sabor y amargor característicos a la cerveza artesanal e industrial.

Un llamado del Viejo Continente

La historia de esta conexión entre Reino Unido y la Patagonia, viene de la mano de un argentino que trabaja en la empresa Wiper and True, una de las grandes cervecerías de estilo artesanal ubicada en Bristol.

Todos los años esta cervecería tiene el proyecto de elaborar una nueva receta, con el estilo de las cervezas colaborativas y de edición limitada que mencionamos anteriormente. De esta forma, definieron que la nueva receta sería un sub estilo de IPA, donde el lúpulo es el protagonista.

La idea de la “Ipa Argenta” es una elaboración que también posee un porcentaje de trigo y “no debe ser extremadamente alcohólica, ni extremadamente amarga”. “Eso es lo que el maestro cervecero anotó en el pizarrón en la empresa de Reino Unido”, explicó Hernán sobre el proceso que llevó a Wiper and True a contactar a Patagonia Lúpulos Andinos para comprar lúpulo argentino.

Hernán Testa, ingeniero agrónomo y responsable de Patagonia Lúpulos Andinos, supervisa los cultivos que abastecen a grandes industrias y productores artesanales.

Un pallet de ilusiones

La empresa Patagonia Lúpulos Andinos, cuenta con casi 90 hectáreas en producción. Hernán Testa asegura que es común que les lleguen propuestas de varios lados, sobre todo por el hecho de ser uno de los emprendimientos más grandes y visibles del país en producción de lúpulo.

Como empresa tuvieron la oportunidad de realizar cervezas colaborativas con República Checa, con Eslovenia, “hemos hecho cervezas por todos lados, y eso es porque nos movemos y nos encanta lo que hacemos”, asegura el ingeniero agrónomo. De todas formas es la primera vez que exportan a Europa, lo habían hecho sólo a países limítrofes.

A partir de este pedido, Hernán se puso a trabajar a la par con el experto argentino en Bristol, para diseñar la receta que finalmente llevará entre tres y cuatro variedades de lúpulo. Dos de ellas, “no son extremadamente importantes en volumen, pero son dos variedades que queremos y seguimos cultivando” admite Hernán.

“Así fue como nació esta pequeña exportación, un pallet de lúpulo que no llega a ser 1 tonelada”, un detalle que no quita importancia. Según Testa, la parte burocrática “no resultó tan difícil” en cuanto a los requerimientos formales e impositivos. El envío se concretó por vía aérea hace unos 15 días.

Variedades con historia: Cosecha manual y selección de variedades de lúpulo patagónico cultivadas en las cerca de 90 hectáreas que administra la empresa.

Consumo en baja

Hernán Testa se queda pensando y analiza un poco el contexto en el que se da esta noticia de la exportación del lúpulo que producen. Según los datos que maneja el ingeniero, el consumo de cerveza a nivel mundial reportó una caída del 0,7%. “Lo cual no deja de ser un montón de litros, uno lo diría en términos porcentuales y dice bueno, pero tampoco es un escándalo. No es tanto, pero es un montón” afirma el productor.

Otra de las tendencias a nivel mundial tiene que ver con consumir cervezas un poco más livianas. Y acá aparece el segmento sin alcohol, “el único segmento de todos los segmentos cerveceros que realmente crece en forma significativa”, asegura.

En este contexto, no sorprende que la IPA Argentina producida en Bristol, Reino Unido, si bien es un estilo con alcohol, “va por la línea de las cervezas de altísima tomabilidad”, finaliza Testa.

Ante un panorama donde las cosechas de lúpulo en el mundo vienen siendo extraordinarias por un lado; y, ante la baja en el consumo de cerveza y la búsqueda de eficiencia energética en la fábricas que lleva a reducir la carga de lúpulo por el otro, los productores buscan adaptarse.

El hecho de que una empresa patagónica logre exportar parte de su producción a Europa por primera vez, abre la posibilidad de que la producción regional, siga explorando caminos y encuentre nuevos destinos más allá de las fronteras.