Uno de los hallazgos más reveladores es la disposición de los jóvenes a pagar más por productos con envases sostenibles. Un 75% de los encuestados está dispuesto a asumir este costo adicional, superando en 6 puntos porcentuales la media nacional. Un 20% adicional expresa la voluntad, aunque limitada por su capacidad económica. Esta tendencia se materializa en sus decisiones de compra diarias: 7 de cada 10 jóvenes madrileños eligen con frecuencia productos envasados en vidrio en el supermercado y, de manera similar, prefieren bebidas servidas en botellas de vidrio en bares y restaurantes. Esta preferencia no es una moda pasajera; es un reflejo de una conciencia ambiental arraigada que valora la transparencia, la salubridad y la reciclabilidad que el vidrio ofrece.
Karen Davies, Secretaria General de ANFEVI, subraya esta nueva narrativa: "La mayoría de los jóvenes madrileños lo tiene claro: no son de cristal, son de vidrio. Transparentes, firmes y sostenibles. Esta generación valora el equilibrio vital, habla abiertamente de salud mental y se implica de forma activa en causas sociales y medioambientales. Como el vidrio, protege lo que importa". Esta afirmación es un llamado a las empresas a alinear sus estrategias con los valores de esta "Generación de Vidrio".
Desde una perspectiva económica, esta preferencia juvenil por el vidrio representa una oportunidad estratégica para las industrias. La demanda creciente de envases de vidrio impulsa la innovación en ecodiseño, la inversión en tecnologías de producción más limpias y la optimización de las cadenas de suministro. La industria del vidrio en España ya está demostrando su capacidad de adaptación y liderazgo: en 2024, suministró más de 8.000 millones de envases 100% reciclables y reutilizables, y por primera vez superó la incorporación de un millón de toneladas de vidrio reciclado en la fabricación de nuevos envases. Con una tasa de reciclaje del 71,1% en 2024, España ya ha superado el objetivo de la Unión Europea para 2025, consolidando un modelo de economía circular robusto.
Este hito no solo reduce la dependencia de materias primas vírgenes, sino que también genera una reducción significativa en las emisiones de CO y un ahorro energético considerable. Para inversores y empresas, entender esta dinámica es fundamental. Invertir en soluciones de envasado de vidrio, o en industrias que lo prioricen, no solo responde a una demanda creciente impulsada por los jóvenes, sino que también se alinea con los objetivos de sostenibilidad global y las regulaciones ambientales emergentes. El vidrio, más allá de ser un simple contenedor, es un símbolo de una transformación industrial con propósito, un material preparado para construir un futuro más limpio, más consciente y más duradero. Las empresas que abracen esta visión serán las que lideren el mercado en los próximos años.
Fuente: Tecnovino