¿Por qué el vino argentino debe mirar hacia la Generación Plateada? Según Mariana Torta, Brand Ambassador & Manager LATAM de Wines of Argentina (Wofa), la relación entre la Silver Economy y el consumo de vino es sólida. "Consumen vinos de alta gama en cantidad limitada, los fines de semana y en viajes. También es una actividad que comparten con amigos, como un hobbie, teniendo la cava en su casa, que es parte de un status social. Está todo vinculado", explica.
Este segmento, con un poder adquisitivo consolidado, busca un envejecimiento activo centrado en la salud, el bienestar y el ocio. El vino, en este contexto, se posiciona como un disfrute sofisticado y una actividad social placentera.
Enoturismo, un pilar
Pero la oportunidad no se limita al consumo directo de botellas. El enoturismo, una unidad de negocio en auge para las bodegas argentinas, también encuentra en la Silver Economy un público ideal. "Es otra fuente de ingresos para las bodegas, donde explotan la gastronomía y venta directa de sus vinos", señala Torta. La combinación de paisajes vitivinícolas, experiencias gastronómicas y la cultura del vino resulta especialmente atractiva para este grupo demográfico.
La sommelier enfatiza la importancia de que las bodegas presten atención a este nicho: "Son abiertos, receptivos, tienen muy buen poder adquisitivo y aún tienen varios años por delante para consumir y además educan a sus hijos a beber vino".
En definitiva, la Silver Economy emerge como un mercado robusto y con un futuro prometedor para la industria del vino argentino. Aquellas bodegas que sepan comprender las necesidades y los deseos de este segmento, ofreciendo productos de calidad y experiencias enoturísticas atractivas, estarán mejor posicionadas para un crecimiento sostenido en los próximos años. La clave está en reconocer que el cabello plateado no solo marca el paso del tiempo, sino también la llegada de una nueva era de oportunidades para el vino argentino.