La respuesta de Macron: ni cesión ni ambigüedad
El presidente francés no dejó margen para la interpretación. En una entrevista con el canal TF1 emitida antes de su partida hacia la cumbre, Macron fue categórico frente a la pregunta de si cederá ante las presiones arancelarias de Washington.
"Los aranceles no benefician a nadie, sobre todo los aranceles entre países del G7. No voy a ceder, porque así no es como funciona", dijo Emmanuel Macron, presidente de Francia, en declaraciones a TF1.
La postura de Macron refleja una línea política que Francia sostiene desde 2019, año en que la tasa digital entró en vigor como respuesta soberana a la escasa tributación de las grandes plataformas tecnológicas en territorio europeo.
El impuesto que irrita a Silicon Valley y a Washington
La denominada "taxe GAFA" —acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon— grava con un 3% los ingresos por servicios digitales generados en Francia por empresas que superen los 25 millones de euros en ingresos locales y los 750 millones de euros en ingresos globales. El diseño del tributo apunta de forma casi exclusiva a los gigantes tecnológicos con sede en Estados Unidos.
Para la administración Trump, ese impuesto equivale a una discriminación encubierta contra empresas norteamericanas. Para Francia, es un instrumento legítimo de política fiscal en un entorno donde las regulaciones internacionales de tributación digital aún no se consolidan.
El vino francés, rehén de una disputa ajena
Los exportadores franceses de vinos y bebidas espirituosas no tardaron en reaccionar. El sector, históricamente dependiente del mercado estadounidense, calificó la amenaza de Washington como "una mala noticia para una industria atrapada en una disputa que no le pertenece" e instó a ambos gobiernos a actuar con responsabilidad.
No es la primera vez que el vino francés queda en el centro de un cruce comercial transatlántico. En su primer mandato, Trump ya amenazó con aranceles al sector como represalia por la tasa digital, aunque las negociaciones evitaron su aplicación efectiva.
Un G7 bajo tensión transatlántica
La llegada de Trump a la cumbre del G7 se da en un contexto de creciente desconfianza de los aliados europeos hacia Washington. Los líderes mundiales reunidos en el lago Lemán enfrentan la paradoja de coordinar políticas globales con un socio que aplica una lógica de presión bilateral frente a casi todos los temas del orden multilateral.
El episodio del impuesto digital y el vino francés condensa esa tensión: Trump presiona con herramientas arancelarias sobre sectores simbólicos; Macron responde con firmeza institucional. El resultado de ese pulso en el G7 puede marcar el tono de las relaciones comerciales entre Europa y Estados Unidos para los próximos meses.
FUENTE: Reuters con aportes de Redacción +P