Para entender esta dinámica, al menos desde el punto de vista de la oferta, conviene apuntarse un par de elementos en el contexto.
Reinventar el Blanc de Noir
En el mundo se elaboran muchos vinos blancos y rosados a contar de variedades tintas. Se los conoce como Blanc de Noir y son una solución muy explorada en regiones de contraste: en zonas muy frías donde las tintas a veces no maduran del todo, proponen una solución posible para hacerlas vino blanco (o espumosos); en zonas calientes donde las tintas pierden carácter, por falta de taninos y color, con una cosecha temprana se elaboran blancos que conservan elevada frescura. Cualquiera sea el caso, no es una novedad en mundo del vino.
Sin embargo, funcionan como tal. En nuestro país el tablero fue sacudido en 2019 cuando Trivento propuso su White Malbec como un blanco de alcohol moderado (10.5%) y apuntó a una bebida refrescante. A comienzo de 2024 era el vino blanco argentino más vendido en Brasil (según Nielsen), luego de un ascenso meteórico en el Reino Unido. No tardó en tener sus salieris, entre los que destacan por su hechura técnica Andeluna Blanco de Malbec, Artesano White Malbec o Karma White Malbec.
El asunto es que, en un clima cálido como las zonas bajas de Mendoza, este vino parece una solución para conseguir preservar la frescura. Sin embargo, algunos Blanc de Noir son tan insípidos que dejan un sabor a poco más que a novedad.
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Estos vinos son Ideales para aperitivos por su baja graduación. Foto: Freepik
La técnica marca al vino
Subidos a la moda o al boom de mercado, algunas bodegas intentaron hacer su Malbec blanco, pero como no es un vino fácil de elaborar, no consiguen los mismos resultados de frescura y fruta roja en un blanco. Sucede que la cosecha temprana, seguida de un método calibrado de elaboración para no extraer color (que está en la piel de la uva), conforman un doble desafío no siempre realizable. Eso, si descontamos la capacidad de frío y de molienda de las bodegas para trabajarlo en tiempo y forma. En suma, inversión.
De modo que entre los blancos de Malbec se usa también algo de carbón activado para decolorar el vino. El asunto es que, si bien el color queda reducido a nada, también buena parte (si es que no todos) de los aromas desaparecen de la mezcla. En consecuencia, algunos blancos de tintas quedan tan neutros que uno no les encuentra la gracia.
En todo caso, entre los blancos de Malbec y ahora también de Franc, Ancellota y hasta de Petit Verdot –algunos con cierto pétillant sino francamente espumosos– se está armando una movida de blancos divertidos de beber, en la medida en que cumplan en requisito aromático y el de la refrescancia, para usar un término del mundo de las cervezas. Son, por así decirlo, fragantes refrescos que deben beberse jóvenes y fríos. Es decir, hoy, 2024, nada que sea anterior, porque la fruta es lábil en esas condiciones.
Sea para probar una curiosidad, para despuntar una nueva experiencia o para buscar una flamante fuente de refresco, los blancos de tintas se ofrecen como una buena opción. Entre los mencionados en esta nota están los más interesantes. Fuera de este grupo, hay que ser puntilloso a la hora de elegir.
Maridajes: blancos buenos para…
Ideales para aperitivos por su baja graduación, también funcionan bien para tapeos de quesos y fiambres, siempre que sean quesos más bien neutros en aromas. Para pizzas van de maravillas, igual que para fritos, como rabas, papas fritas y cornalitos en plena temporada de playa.