ver más

Acuerdo Mercosur-UE: el mayor acuerdo comercial del mundo entra en vigor el 1° de mayo

¿Puede un tratado cambiar el destino exportador de un país? Desde el 1° de mayo, Argentina lo descubre en tiempo real.

El acuerdo comercial más ambicioso que negoció la Unión Europea en su historia entra en vigencia provisional el 1° de mayo de 2026, y Argentina fue el primer país del Mercosur en completar los procedimientos internos para habilitarlo. El canciller Pablo Quirno definió el avance como "un paso importante para consolidar la inserción internacional del país, ampliar oportunidades de comercio e inversión y generar condiciones más previsibles para exportar".

La Comisión Europea formalizó el proceso al enviar su nota verbal a Paraguay —guardián legal de los tratados del bloque— activando así el mecanismo de aplicación provisional. Argentina, Brasil y Uruguay ya completaron sus procesos internos; Paraguay ratificó recientemente el acuerdo y se espera su notificación formal antes del cierre de marzo.

Es fundamental comprender qué significa "provisional": el acuerdo que entra en vigor el 1° de mayo no es el tratado completo. El mecanismo habilitará de inmediato las reducciones arancelarias y las cuotas de exportación pactadas, circunscripto al pilar comercial, que es competencia exclusiva de las instituciones comunitarias en Bruselas.

Los capítulos de diálogo político y cooperación continuarán su proceso de ratificación en cada estado miembro. La vigencia plena del acuerdo requiere además la aprobación del Parlamento Europeo y de los 27 parlamentos nacionales de la UE.

Qué cambia desde el primer día

El impacto comercial inmediato es de magnitud histórica. La Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, por un valor aproximado de 61.000 millones de dólares, y otorgará acceso preferencial a otro 7,5% equivalente a 4.700 millones de dólares adicionales, beneficiando así a casi la totalidad de las ventas del bloque hacia Europa.

La apertura no es simétrica ni simultánea. Los aranceles para ingresar a la Unión Europea bajarán a cero de manera inmediata, mientras que la apertura del Mercosur sobre los productos europeos se aplica de forma escalonada en plazos de cinco, diez y quince años. En total, el bloque sudamericano elimina el 91% de los aranceles que hoy impone a los productos europeos.

Proyecciones para la economía argentina

Las estimaciones oficiales son contundentes. Las exportaciones argentinas a la UE podrían crecer hasta un 76% en los primeros cinco años y hasta un 122% en un horizonte de diez años. En valores absolutos, los envíos pasarían de 8.641 millones de dólares en 2025 a 15.166 millones en cinco años y a 19.165 millones en diez años.

El verdadero dinamismo provendría de sectores vinculados a la energía y la minería —en particular proyectos relacionados con litio, cobre e hidrocarburos, commodities estratégicos en la transición energética global y en los que Argentina posee importantes reservas. Las exportaciones industriales también jugarían un rol clave, con una expansión estimada de alrededor del 30%, con especial foco en autopartes e insumos químicos y petroquímicos.

vino comex

Los vinos argentinos ingresan a Europa sin aranceles y con 96 indicaciones geográficas reconocidas.

Agro, vinos y pesca: los detalles del acceso

El acuerdo contempla cuotas para carne bovina, maíz, arroz, carne aviar y etanol, que el Gobierno calificó como "las más grandes jamás otorgadas por la Unión Europea". En el sector vitivinícola, la UE eliminará los aranceles al vino argentino y reconocerá 96 indicaciones geográficas y expresiones tradicionales, como "reserva" y "gran reserva". En pesca, productos como langostinos, merluza hubbsi congelada y calamar obtendrán acceso libre de aranceles desde la entrada en vigor.

Para las economías regionales de la Patagonia, este punto es especialmente relevante. El langostino y la merluza —dos pilares de la actividad portuaria en el sur del país— acceden al mercado europeo sin costo arancelario desde el día uno. Los vinos patagónicos, a su vez, se benefician tanto del arancel cero como del reconocimiento de denominaciones que protegen su identidad de origen.

La agenda verde que viene con el acuerdo

Uno de los aspectos menos difundidos del tratado es su componente regulatorio ambiental, que impondrá estándares concretos a los exportadores argentinos. Las empresas que quieran vender en la UE deberán cumplir cada vez más con las reglas Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG) impuestas por el bloque. El acuerdo se integra en el Acuerdo de París, incluye compromisos para combatir la deforestación y respetar normas laborales internacionales, y cuenta con un fondo de cooperación de 1.800 millones de euros para apoyar las transiciones ecológica y digital.

Este punto no es menor para el sector agroindustrial ni para la minería del litio: exportar a Europa bajo este acuerdo implica acreditar estándares de trazabilidad, sostenibilidad y gobernanza que hoy no son exigidos en otros mercados destino.

Inversiones: un marco de largo plazo

La Unión Europea es la principal fuente de inversión extranjera directa en Argentina, con un stock cercano a los 75.000 millones de dólares. El tratado establece un marco regulatorio alineado con las mejores prácticas internacionales, lo que genera condiciones de previsibilidad para nuevos flujos de capital europeo hacia sectores estratégicos como energía renovable, infraestructura y tecnología.

El acuerdo no resuelve por sí solo los desafíos estructurales de la economía argentina, pero establece un nuevo piso institucional para la relación comercial con el bloque más exigente del mundo en materia de normas. El 1° de mayo marca el inicio de un proceso, no su punto de llegada.

Fuentes: medios nacionales, Cancillería argentina y Comisión Europea en España con aportes de Redacción MásP