Francia destaca al Mercosur y posiciona a Chile como referente sanitario para su mercado frutícola
El agregado agrícola de Francia subraya la solidez del SAG y la ventaja sanitaria de Chile dentro del Mercosur.
La relación agroalimentaria entre Francia y Chile vive un momento particularmente sólido, marcado por la cooperación técnica, la confianza sanitaria y un intercambio comercial que favorece claramente al país sudamericano. Así lo plantea Pierre-Adrien Romon, agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil, quien desde su rol diplomático-técnico actúa como un puente entre las instituciones públicas, el sector productivo y la exigente agenda regulatoria europea.
En conversación con News Frutas de Chile, Romon profundiza en los pilares que explican por qué Chile es visto por Francia —y por extensión por la Unión Europea— como un proveedor confiable de alimentos, especialmente en el segmento de fruta fresca de contraestación. La combinación entre un sistema sanitario robusto, una oferta exportable de alta calidad y una creciente preocupación por la sostenibilidad posiciona a Chile con ventajas frente a otros orígenes.
Cooperación agrícola con bases históricas y proyección futura
Según Romon, la relación agrícola entre Francia y Chile se apoya en “muchas influencias cruzadas y una proximidad muy fuerte en comparación con otras regiones”. Esta cercanía se expresa en vínculos concretos en educación agrícola, como la colaboración entre lycées agricoles franceses y escuelas chilenas, así como en proyectos de innovación y transferencia tecnológica.
Un ejemplo clave es la alianza entre la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y el clúster francés Vegepolys Valley, un polo de competitividad enfocado en fortalecer la sostenibilidad y competitividad de las producciones vegetales. Este acuerdo permitió, en diciembre de 2024, la creación de un polo de competitividad en la Región de Ñuble, junto a la Universidad de Concepción y otros actores públicos y privados, con apoyo del Ministerio de Agricultura y trabajo conjunto con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
“El modelo toma como base la experiencia francesa en polos de competitividad, pero adaptada a las características productivas y territoriales del centro-sur de Chile”, explica el agregado agrícola, subrayando el valor del intercambio de conocimiento aplicado.
El SAG como garantía de confianza para Europa
Uno de los elementos más destacados por Romon es la relación con el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile. Recientemente, ambas partes cerraron semanas de intercambios y acuerdos entre el SAG y la Escuela Nacional de los Servicios Veterinarios de Francia (ENSV-FVI) de Lyon, con participación del embajador francés en Chile.
“La relación con el SAG es extremadamente buena. Para nosotros es, sin duda, uno de los mejores servicios de fiscalización sanitaria de América Latina”, afirma. Este prestigio institucional resulta clave en un contexto donde Europa endurece cada vez más sus exigencias fitosanitarias y de trazabilidad.
Agregado comercial de francia 1
El embajador de Francia en Chile (izquierda en al foto) destacó la confianza sanitaria en el país y su rol clave dentro del Mercosur.
Foto: Gentileza Frutas de Chile.
En términos comerciales, la balanza agrícola se inclina claramente a favor de Chile. Las exportaciones chilenas de productos agrícolas y agroalimentarios a Francia alcanzan los 299 millones de euros, de los cuales 102 millones corresponden a frutas y verduras. En sentido inverso, Francia exporta a Chile productos agrícolas por 82 millones de euros, lo que deja un saldo positivo de 217 millones de euros para Chile.
Un consumidor francés exigente y culturalmente marcado
Romon explica que el consumidor francés está fuertemente influenciado por la estacionalidad, un factor cultural ligado a la gastronomía y las tradiciones. “No siempre es bien visto consumir frutillas en diciembre”, ejemplifica. A esto se suma la preferencia por el origen local, asociada tanto a la confianza en la trazabilidad como a la preocupación por la huella de carbono y el apoyo a los agricultores nacionales.
Sin embargo, existe un espacio claro para la fruta importada de contraestación. En ese escenario, Chile destaca como proveedor relevante, valorado no solo por su calidad técnica para exportación, sino también por la calidad gustativa de sus frutas. “Hay más confianza en Chile que en otros orígenes. Chile es un país confiable”, resume.
Normativa, sostenibilidad y oportunidades concretas
En el debate europeo actual pesan especialmente dos temas: la deforestación y el uso de productos químicos fitosanitarios. Muchas moléculas han sido prohibidas en la Unión Europea, tanto por razones de salud pública como por equidad productiva. Por ello, Romon aconseja a los exportadores chilenos trabajar con un uso mínimo de fitosanitarios y evitar estrictamente sustancias prohibidas en Europa, además de avanzar en la medición y reducción de la huella de carbono.
En cuanto a oportunidades, las exportaciones de fruta chilena a Francia rondan los 100 millones de euros anuales, con productos como nueces, paltas, manzanas y uva fresca a la cabeza. Precisamente en paltas, Romon ve un potencial interesante: Francia tiene muy poca producción local y depende de importaciones desde España, Colombia, México y Perú. “Si la palta chilena es de buena calidad, con menos uso de fitosanitarios, idealmente orgánica y con precio competitivo, puede haber un mercado atractivo”, señala.
Como mensaje final, el agregado agrícola destaca la competitividad y organización del sector chileno. “Siempre que visito productores chilenos soy admirativo de su calidad y de su preocupación por servir a los consumidores de destino. Chile tiene un sistema de protección fitosanitaria muy fuerte, y eso es una gran fortaleza del país”, concluye.
Fuente: Frutas de Chile con aportes de Redacción +P.