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Parlamento Europeo frena el acuerdo Mercosur-UE: nueva incertidumbre por 24 meses

Parlamento Europeo vota por estrecho margen enviar el acuerdo comercial con Mercosur a la Justicia, retrasando su aprobación hasta dos años y generando tensión con la Comisión.

El Parlamento Europeo asestó un golpe significativo al acuerdo comercial Mercosur-UE al aprobar, por una ajustadísima diferencia de 10 votos, la solicitud de un dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre su compatibilidad con los tratados comunitarios. La decisión, adoptada el 21 de enero de 2026 en Estrasburgo, paraliza el proceso de consentimiento parlamentario y abre un compás de espera de entre 18 y 24 meses, lo que podría extenderse hasta dos años completos.

Con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, la resolución impulsada por sectores críticos del pacto salió adelante entre aplausos y vítores de sus defensores. Esta votación representa una derrota clara para la Comisión Europea y los Estados miembros más entusiastas del acuerdo, que ven en el pacto con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay una herramienta estratégica para diversificar socios comerciales y fortalecer la autonomía europea frente a las políticas arancelarias impredecibles de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.

Un golpe al corazón del acuerdo comercial

El acuerdo UE-Mercosur, negociado durante más de un cuarto de siglo, alcanzó la fase de firma reciente tras intensas discusiones. Sus defensores lo presentan como una oportunidad para consolidar la presencia europea en América Latina, abrir mercados para productos industriales y agrícolas europeos, y garantizar suministros clave de materias primas y alimentos.

Sin embargo, las críticas han crecido en los últimos tiempos, especialmente desde el sector agrario europeo, que denuncia competencia desleal por estándares ambientales y sanitarios más laxos en los países del Mercosur.

La Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, había lanzado un último llamado urgente a los eurodiputados. “Cuantos más socios comerciales tengamos en el mundo, más independientes seremos. Y eso es exactamente lo que necesitamos ahora”, afirmó la presidente en un discurso de última hora el mismo miércoles. Pese al mensaje, la mayoría parlamentaria optó por priorizar el control jurídico sobre la rapidez política.

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Ursula von der Leyen durante su último intento de convencer a los eurodiputados del pacto Mercosur. Foto: Politico

Consecuencias: Hasta 24 meses de incertidumbre para el Mercosur

La resolución aprobada impide que el Parlamento vote el consentimiento definitivo hasta que el TJUE emita su opinión. Este proceso, que habitualmente dura entre 18 y 24 meses, genera incertidumbre sobre el futuro del pacto. La pregunta central ahora radica en si la Comisión optará por aplicar provisionalmente partes del acuerdo mientras espera el fallo judicial.

Una aplicación provisional colocaría a las dos instituciones en rumbo de colisión, ya que el Parlamento defiende su rol en el control democrático de los tratados comerciales. Fuentes parlamentarias señalan que varios eurodiputados ya advirtieron que cualquier intento de implementación sin aval pleno sería visto como un menoscabo a la legitimidad del proceso.

Bernd Lange, presidente de la comisión de Comercio Internacional, expresó su profunda decepción en redes sociales: “Absolutamente irresponsable. Esto es un autogol”. Lange criticó la maniobra como una táctica dilatoria disfrazada de preocupación legal y advirtió sobre el daño a los intereses económicos y la credibilidad de Europa como actor global.

El factor Trump y la autonomía estratégica europea

El frenazo llega en un contexto de alta tensión comercial internacional. La Unión Europea busca reforzar su posición ante la reconfiguración de cadenas de suministro globales y las amenazas proteccionistas. El acuerdo con Mercosur, que abarca un mercado de más de 260 millones de personas, se consideraba un contrapeso estratégico. Su demora prolongada podría debilitar esa posición y dar oxígeno a quienes, dentro y fuera del bloque, cuestionan la viabilidad de grandes tratados multilaterales en la era actual.

Para los exportadores europeos de maquinaria, automóviles y productos químicos, el retraso representa una oportunidad perdida. Para los productores agrícolas del Mercosur, significa continuar sin acceso preferencial al mercado europeo. Mientras tanto, los sectores críticos —ambientalistas, ganaderos y defensores de estándares sanitarios— celebran la decisión como una victoria del principio precautorio y de la soberanía regulatoria europea.

El dictamen del TJUE no solo aclarará la compatibilidad jurídica, sino que también marcará un precedente sobre el equilibrio entre ambiciones comerciales y compromisos climáticos y sanitarios de la UE. Hasta entonces, el acuerdo UE-Mercosur permanece en suspenso, evidenciando las profundas divisiones internas que aún atraviesan la política comercial europea.

Fuente: Político con aportes de Redacción +P