En ese marco, se formalizó también la creación de la Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras en la Patagonia Argentina (MTP), un espacio que busca consolidar el trabajo articulado entre distintos actores del sector público y privado. La mesa estará coordinada por el SENASA e integrada por representantes del INTA, universidades, centros de investigación, gobiernos provinciales y locales, así como entidades productivas. Su tarea principal será intercambiar información técnica, diseñar estrategias de control coordinadas y promover la capacitación en terreno para enfrentar de manera efectiva la expansión de la plaga.
“Este tipo de alertas preventivas son esenciales para anticiparnos a los escenarios críticos y reducir los impactos económicos y ambientales que generan las tucuras”, explicaron fuentes del organismo. En años anteriores, las explosiones poblacionales de este insecto causaron pérdidas considerables en la ganadería patagónica, afectando la disponibilidad de forraje y comprometiendo la productividad de vastas superficies de pastizales naturales y cultivos implantados.
Una amenaza silenciosa para la producción
La Tucura sapo es una especie de acrídido nativa de la región patagónica. Si bien no representa riesgo sanitario para las personas ni para los animales, sus hábitos alimenticios la convierten en una seria amenaza para la actividad agropecuaria. Durante su fase juvenil y adulta, consume grandes cantidades de vegetación, afectando tanto los pastizales naturales como las pasturas cultivadas. En condiciones climáticas favorables —particularmente en períodos cálidos y secos— las poblaciones pueden multiplicarse rápidamente y generar verdaderas invasiones que avanzan sobre extensas áreas rurales.
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En condiciones climáticas favorables —particularmente en períodos cálidos y secos— las poblaciones pueden multiplicarse rápidamente.
El ciclo biológico de la Tucura sapo se desarrolla principalmente entre la primavera y el verano, con los primeros nacimientos de ninfas observados entre octubre y noviembre. Por ello, el SENASA subrayó la importancia de detectar tempranamente los focos y aplicar medidas de control oportunas, respetando siempre las normativas vigentes en materia de uso de productos fitosanitarios.
Coordinación y control responsable
El organismo recordó que cualquier acción de control químico debe realizarse únicamente cuando se cumplan las condiciones adecuadas y utilizando productos autorizados por el SENASA, para evitar riesgos ambientales o contaminaciones accidentales. Asimismo, destacó que los productores pueden comunicarse con las oficinas locales del servicio para reportar la presencia de tucuras, solicitar asesoramiento técnico o participar en los programas de monitoreo conjunto.
El alerta fitosanitaria no implica una situación de emergencia, sino una medida de prevención y articulación temprana, que busca garantizar la sustentabilidad de la producción agropecuaria y preservar los ecosistemas naturales de la Patagonia. “La clave está en actuar antes de que la plaga alcance niveles dañinos. La cooperación entre instituciones y productores es fundamental para lograrlo”, señalaron desde el organismo sanitario.
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El alerta fitosanitaria no implica una situación de emergencia, sino una medida de prevención.
Con esta disposición, el SENASA reafirma su compromiso con la sanidad vegetal y la producción sustentable en la región. Mientras tanto, las autoridades provinciales y locales ya comenzaron a coordinar operativos de campo, talleres informativos y campañas de concientización para enfrentar, de manera integral y colaborativa, la amenaza de la Tucura sapo en el territorio patagónico.
Fuente: SENASA con aportes de la Redacción +P.