La reciente operación de envío de 120.000 kilos de miel a Hamburgo y 25.000 toneladas de granos a Argelia son ejemplos de su capacidad para manejar cargas diversificadas. Además, la planificación de la salida de cuatro buques adicionales con destino a China, Yemen y Perú subraya la creciente relevancia del puerto en el comercio global.
El modelo de conectividad
El éxito del Puerto de Rosario no se basa únicamente en el volumen, sino en un modelo logístico que lo posiciona como un verdadero motor de desarrollo productivo. Su ubicación estratégica sobre la Vía Navegable Troncal, complementada por acceso ferroviario y conectividad vial, le permite ofrecer una alternativa eficiente y competitiva frente a otros puertos, como el de Buenos Aires. Esta capacidad se evidenció en la exportación de miel santafesina, una operación que, al realizarse directamente desde Rosario, evitó costos de traslado significativos, mejorando la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.
La consolidación de conectividad oceánica con las principales líneas navieras internacionales (Maersk, MSC y CMA CGM) es un factor determinante. Con tres servicios semanales directos a Brasil, el puerto no solo sirve a la región, sino que también se integra de forma más profunda en las cadenas de suministro globales. Esta infraestructura de clase mundial no solo facilita el comercio exterior para la provincia de Santa Fe, sino que también actúa como una puerta estratégica para todo el centro y norte de Argentina, atrayendo y fortaleciendo a las economías regionales.
En esencia, el caso de Rosario es un ejemplo de cómo la inversión estratégica en infraestructura y una gestión enfocada en la eficiencia pueden traducirse en un crecimiento económico tangible. El puerto ha pasado de ser un simple punto de embarque a un pilar fundamental de la estrategia de desarrollo productivo provincial, demostrando que una infraestructura bien gestionada puede ser el verdadero motor de la competitividad en el mercado internacional.