Un tesoro ecológico y cultural
Conocida como Yakén o Yagneu por los pueblos originarios de la Patagonia, la Paramela es mucho más que una planta. Sus propiedades antioxidantes y su uso en aceites esenciales la han convertido en un recurso valioso, pero su explotación desmedida amenaza su supervivencia.
Ahora, gracias a su cultivo controlado en viveros, esta iniciativa busca revertir el daño ambiental y, al mismo tiempo, honrar su historia. Capaz de prosperar en suelos pobres, fijar nitrógeno y atraer fauna, la Paramela se perfila como una aliada clave para recuperar la biodiversidad perdida.
Ciencia y comunidad de la mano
El proyecto no solo se trata de plantar: es un cambio de paradigma. Involucra a gobiernos, comunidades indígenas, educadores y el sector turístico en un esfuerzo conjunto por un desarrollo que respete la naturaleza.
Los viveros de Paramela no solo apuntan a sanar áreas desertificadas, sino también a generar evidencia científica que frene prácticas extractivas dañinas, promoviendo un modelo de restauración ecocultural que podría inspirar a otras regiones.
Un futuro sostenible
La restauración en Caviahue-Copahue trasciende lo local. Con la Paramela como protagonista, este enfoque integral demuestra que es posible enfrentar los desafíos ambientales actuales valorando los recursos autóctonos.
Rápida en crecer y poderosa en su impacto, esta planta podría convertirse en un símbolo de colaboración entre la ciencia y la comunidad, abriendo un camino hacia la convivencia armónica con el entorno.
¿El próximo paso? Que este modelo se replique, llevando la esencia de la Paramela más allá de Neuquén.