De San Juan al mundo: ¿cómo la IG impulsa el valor del aceite argentino?

Con características únicas, propias de las condiciones climáticas, el tipo de suelo y los saberes regionales, este producto obtuvo el sello distintivo de Identificación Geográfica

San Juan concentra más del 30% de las exportaciones argentinas de aceite de oliva.

San Juan recibió oficialmente la Indicación Geográfica (IG) para su Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) mediante la Resolución 77/2025 del Ministerio de Economía. Este reconocimiento posiciona al AOVE sanjuanino como el segundo aceite argentino con IG específica, y le asegura un valor agregado que supera la calidad convencional.

El protocolo establece que al menos el 50% del blend debe ser Arbequina, complementado con otras variedades autóctonas o locales, todo cultivado y procesado dentro de San Juan. El perfil sensorial del aceite — con notas de hojas verdes, tomate, alcaucil, balance de amargo y picante ligeros — refleja la singularidad climática y edafológica del Valle del Tulum.

La auditoría disciplinada durante la cosecha y fabricación asegura que el producto final cumpla criterios físicoquímicos y organolépticos establecidos.

Valor económico y proyección exportadora

San Juan concentra más del 30% de las exportaciones argentinas de AOVE, con ventas FOB por USD 74 millones en 2023. Este nuevo sello IG le permitirá ingresar a mercados internacionales exigentes que priorizan productos certificados y trazables.

Además, es obligatorio el uso del logo distintivo en exportaciones, y los productores deben presentar una declaración anual de volumen comercializable, lo cual aporta transparencia y previsibilidad comercial.

Este logro fue posible gracias a la colaboración entre la Cámara de Olivicultores de San Juan, el INTA, la Universidad Católica de Cuyo y la Universidad Nacional de San Juan. El INTA aportó análisis científicos y caracterización varietal, mientras que las universidades realizaron pruebas organolépticas y diseño de logotipo institucional.

El Banco de Germoplasma, con más de 100 variedades y 1.000 ejemplares, fue reconocido como patrimonio provincial y como soporte científico del modelo productivo.

Aunque el sello IG representa un salto cualitativo, su éxito dependerá de la capacidad de dar continuidad institucional. El cumplimiento de la Ley 25.380 y su decreto reglamentario, además del control riguroso del uso del logo en exportaciones, será clave para evitar fraudes o mal uso comercial del signo.