El impacto del clima: Cultivos afectados por Tizón y Alternaria en Fraile Pintado, una de las zonas más castigadas por la crisis climática.
Precios por el piso y pérdidas que no cierran
El impacto económico es contundente. En Fraile Pintado, productores reportaron que el cajón de tomate, que llegó a venderse a un promedio de 25.000 pesos, cayó a valores de entre 5.000 y 6.000 pesos, montos que no alcanzan siquiera para cubrir los costos básicos de producción.
El deterioro por hongos y humedad llevó, además, a niveles de descarte que en algunas zonas rondaron el 20% de la cosecha, mientras que otros relevamientos en la región elevan esa cifra a entre un 30% y un 40% de la producción de tomate y zapallito, especialmente por la denominada "mancha de la fruta".
A este panorama se suma la falta de demanda industrial capaz de absorber los excedentes no aptos para el mercado en fresco, lo que profundiza el descarte a campo abierto.
Descarte masivo: Productores jujeños estiman que entre el 20% y el 40% de la cosecha de tomate se perdió debido a la "mancha de la fruta".
Competencia desigual e importaciones
El sector también denuncia una competencia desigual frente al ingreso de tomate procedente de países limítrofes, además de contrabando desde Bolivia. A esto se agrega la llegada de tomate procesado y extracto concentrado importado desde China, un factor que reduce la demanda de la industria local y presiona a la baja los precios pagados al productor.
Esta apertura comercial se enmarca en cambios normativos recientes: en enero de 2025, el decreto 35/2025 modificó el Código Alimentario Argentino para simplificar y agilizar el ingreso de productos alimenticios extranjeros, una medida que el sector hortícola señala como parte del contexto que agrava su situación.
Desmantelamiento del apoyo estatal
Desde la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) remarcan que la crisis se profundiza por el retiro del Estado en el acompañamiento a la agricultura familiar. Distintas fuentes documentaron en 2025 y 2026 el desfinanciamiento y cierre de programas históricos de apoyo técnico, financiero y social a pequeños productores, entre ellos el ProHuerta, iniciativa que durante tres décadas impulsó más de 600.000 huertas familiares, escolares y comunitarias.
También se registró el cierre de 14 agencias de Extensión Rural del INTA en distintas localidades del país, y la baja del Monotributo Social Agropecuario, un régimen que subsidiaba en un 100% los componentes impositivos, previsionales y de salud de pequeños productores.
Cosecha a pérdida: El cajón de tomate se derrumbó de 25.000 a 5.000 pesos, un valor que no llega a cubrir los costos mínimos de producción.
La respuesta técnica
Frente a este escenario, el INTA convocó a productores y técnicos de Fraile Pintado y Yuto a ciclos de capacitación urgente, con foco en un sistema de manejo de suelo conocido como bioregeneración, orientado a mejorar la resistencia de los cultivos y la rentabilidad frente a estas adversidades climáticas.
Desde la UTT insisten en que, sin políticas de acompañamiento a las familias campesinas, el sistema productivo argentino continuará debilitándose, con consecuencias directas sobre el acceso a alimentos frescos para el conjunto de la población.
FUENTE: Somos Jujuy y El Argentino con aportes de Redacción +P