El martes 24 de julio, se publicaron los decretos que dieron inicio al dólar maíz, en realidad Programa de Incremento Exportador IV (PIE IV), que un día antes había incluido además a las economías regionales que ya estaban incluidas en el programa anterior.
En principio, el dólar maíz regirá por un mes.
Igualmente, y dado que el porcentaje vendido a precio a fines de agosto es de 50% y en los programas anteriores se superó el ritmo normal, si este tipo de cambio tiene éxito, Romano estimó que “debería venderse 23% de la producción, que serían casi 8 millones de toneladas de maíz”.
“Al precio FOB actual hablamos de 2.000 millones de dólares de ingreso de divisas, y 1.800 millones oficiales extra a nivel productor”, añadió el investigador, quien subrayó que “justamente esa es la meta que el Gobierno esbozó para esta versión, sin contar lo que aporte el girasol, la cebada, el sorgo y las otras economías regionales”. Si bien se venían escuchando varios rumores de que el maíz tendría un tipo de cambio diferencial, ello no había ocurrido hasta ahora por temor de que esto se trasladara al consumo interno.
Para evitar ello, Romano precisó que el Gobierno estableció un “volumen de equilibrio” equivalente al total que se podría exportar sin generar problemas al consumo interno, de 26 millones de toneladas. “Dado que ya veníamos con exportaciones realizadas, llevamos cubierto casi el 60% de ese total. Esto tampoco sería limitante para llegar a los 2.000 millones de dólares”, agregó. Aunque puntualizó que “el precio del maíz que hoy deberían convalidar los consumos internos es de 62.000 pesos cuando la semana pasada estaba en 50.000 pesos”, con lo cual se incrementó “un 24%”.
“Esto porque por más de que en el articulado se defina que el dólar agro no corre para el consumo interno, lo cierto es que, si estos no pagan lo mismo que el resto del mercado, nadie les vendería. Por ello se teme que esto impacte en la inflación”, advirtió el especialista.