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El Niño cambia sus proyecciones y Patagonia vuelve a mirar al cielo

El fenómeno “Niño” comenzó a mostrar cambios en sus previsiones y el nuevo escenario climático genera interrogantes para las regiones productivas de la Patagonia.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA), publicó un informe sobre el fenómeno climático de El Niño, que da cuenta que, si bien el Pacífico mantiene un fuerte calentamiento, las lluvias no responden de acuerdo con lo esperado. En la Patagonia, y particularmente en Neuquén y Río Negro, la persistente circulación de aire frío se convirtió en uno de los factores que condicionan el comportamiento de las precipitaciones.

Durante los últimos meses, los modelos climáticos anticipaban un “Niño” de intensidad excepcional, con valores de calentamiento que incluso superaban registros históricos. Sin embargo, las proyecciones fueron descendiendo y actualmente se analiza la posibilidad de que el fenómeno pase de una categoría “muy fuerte” a “una fuerte”.

Este cambio resulta significativo para el sector agropecuario. Un fenómeno menos intenso podría disminuir el riesgo de excesos hídricos, pero también reducir las precipitaciones que se esperaban para la primavera. La situación obliga a revisar los escenarios para los próximos meses y a prestar especial atención a la disponibilidad de agua en las distintas regiones productivas.

El foco en Patagonia

Para Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR, el comportamiento actual del clima demuestra que el “Niño” no puede analizarse únicamente a partir de la temperatura del océano Pacífico. “La dinámica atmosférica es mucho más compleja y hay más cosas en juego que la situación del Pacífico”, explicó.

Uno de los factores que tomó especial relevancia para Patagonia es la circulación fría de origen polar. Según el especialista, este patrón se volvió persistente y está condicionando el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país. En Neuquén, además, esta circulación estuvo asociada a importantes episodios de nieve incluso durante el avance de la primavera.

Mientras las proyecciones del fenómeno de El Niño pierden fuerza a nivel global, la Patagonia vuelve a mirar al cielo a la espera de nuevos informes climáticos que definan el futuro del recurso hídrico y las economías productivas locales.

Asimismo, la presencia de nieve en la cordillera es un dato central para las economías productivas de la región. Su acumulación y su posterior derretimiento, aportan agua a las cuencas que abastecen los sistemas de riego del Alto Valle y otras áreas agrícolas de Neuquén y Río Negro. Por eso, cualquier modificación en el comportamiento de las precipitaciones y las temperaturas puede tener impacto sobre la disponibilidad hídrica y la planificación productiva.

A la espera de nuevos informes

Mientras tanto, en otras regiones del país las lluvias de septiembre finalizaron por debajo de las medias históricas. El contraste vuelve a poner en evidencia la complejidad del escenario: mientras el Pacífico presenta un calentamiento significativo, las precipitaciones no se distribuyen de la manera que anticiparon los especialistas.

Las primeras proyecciones contemplaban lluvias por encima de los valores normales durante octubre, noviembre y diciembre. Sin embargo, los nuevos cálculos redujeron la anomalía prevista para diciembre de 2,4 °C a alrededor de 2 °C. Si la tendencia continúa, deberán recalcularse también las expectativas de precipitaciones.

Por estos motivos, los nuevos datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Serán claves para definir el escenario climático de los próximos meses. Para Patagonia, el comportamiento de las nevadas, las lluvias cordilleranas y las temperaturas será especialmente importante, en una región donde el agua es un recurso estratégico para la producción.

FUENTE: BRC