De acuerdo a la información que difundieron, se utilizó la variedad DM3312 con una densidad de 300 mil plantas/ha, logrando alturas de planta de 1.6 m y un promedio de 47 vainas/planta, 3 granos/vaina y un peso de 1000 granos que superó los 150 g.
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Se utilizó la variedad DM3312 con una densidad de 300 mil plantas/ha.
El manejo atrás del récord
Desde Aapresid destacan que, estos resultados excepcionales, son el producto de la combinación de prácticas de manejo adecuadas y un clima que fue muy favorable, con ausencia de heladas tardías, temperaturas y radiación superiores a la media.
Otro punto clave fue el uso de fechas de siembra, más tempranas de lo habitual, y hubo una buena implantación gracias a los bajos niveles de cobertura del antecesor, teniendo en cuenta que el exceso de cobertura suele ser un problema en planteos bajo siembra directa para estos ambientes.
Por otro lado, los especialistas destacan una gestión efectiva del riego y un buen estado sanitario del cultivo sin incidencia de enfermedades como Sclerotinia o plagas como arañuelas e isocas, que sí afectaron a otros lotes de la zona y en otras campañas.
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El resultado de un manejo y de condiciones cuidadas.
Es clave mencionar que los lotes vienen de 12 años de agricultura de los cuales 4-5 tuvieron soja en rotación con doble dosis de inoculación, situación que favorece la progresiva nodulación de los nuevos cultivos y la performance del lote.
Desde Apresid, destacan que estos logros, sumado a los récords de rindes de otros cultivos alcanzados en campañas pasadas, son otra prueba del potencial productivo de la región y la capacidad de los productores de la zona de ir achicando las brechas de rinde mediante la optimización del manejo.