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Se planteó la difícil ecuación de velar por el medio ambiente, el consumidor europeo, los países exportadores y las poblaciones productoras en el sur global.
¿Qué significaría para países como Argentina una regulación más estricta para la entrada de sus frutas, hortalizas y flores por vía aérea?
"Es difícil de decir. Hay que analizarlo producto por producto y por cada cadena de valor”, explicó Jeremy Knops, delegado general del Comité de Enlace entre Espíritu Empresarial, Agricultura y Desarrollo, consorcio internacional que auspició la conferencia, en diálogo con medios alemanes.
El tema copó portadas porque especialistas de diversos campos plantearon la difícil ecuación de velar por el medio ambiente, el consumidor europeo, los países exportadores y las poblaciones productoras en el sur global.
Win win
En el fuego cruzado entre los objetivos de descarbonización y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) -entre ellos, acabar con la pobreza, reducción de desigualdades y trabajo decente para todos-, ni los productores de mercancías frescas en el sur global ni los que comercian con ellas deberían salir perdiendo, fue una de las conclusiones del encuentro.
Sin embargo, está claro que el tema tiene muchas aristas: si bien el transporte aéreo de estos productos es responsable solamente del 1,25% de las emisiones, su producción a veces tiene un altísimo impacto medioambiental.
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¿La Unión Europea (UE) dejará de importar por vía aérea frutas y verduras?
"Por esa razón, este consorcio aboga por no tomar decisiones basándose solamente en el sector del transporte; hay que tener en cuenta el impacto de la producción o el manejo de los suelos”, sigue Knops.
Como quien entiende el entramado mundial que está en juego, el delegado de COLEAD aseguró que "uno de nuestros mensajes es que debemos incentivar el consumo de fruta y verdura, venga de donde venga. Por otro lado, en el sector de las flores en Kenia hay muchas empresas -importantes vectores de tecnología- que también producen frutas y hortalizas. Desde el punto de vista de los ODS tienen un lugar importante en el ecosistema. Nunca hay una respuesta simple a fenómenos tan complejos”.
Primero lo primero
"Antes de apuntar con el dedo a los productos que se importan por vía aérea, habría que analizar y medir cuánto costaría e impactaría el medio ambiente producir en invernaderos con calefacción en Europa tomates todo el año”, explica a DW Miguel Escudero, de la organización Rikolto.
Ambos especialistas coinciden: una prohibición de entrada al mercado europeo afectaría a los países productores y no reduciría grandemente las emisiones. En mejores combustibles y en inversión en tecnología de transporte avizoran soluciones más sostenibles. ¿Y el objetivo de trabajo decente y de reducción de la pobreza?
"En la cadena de valor hay que incluir aún un número de condiciones para que sean justas, inclusivas y sustentables. El comercio de la horticultura no va a solucionarlo todo, pero afirmamos que debe seguir siendo un contribuyente importante a la consecución de los ODS. Y que hay que darles tiempo y hay que invertir en complejos cambios. No se les puede negar la entrada a estos mercados basados solamente en el criterio del impacto del transporte aéreo”, concluye Knops.
Fuente: DW