De hecho, por la falta de agua, en 15 días 150.000 ha de trigo de la región núcleo pasaron a estar en condición regular. Si bien el 40% de los lotes aún se conservan en buen estado y un 45% muy buenos, las lluvias aún no llegan y con el transcurso de los días los requerimientos del cultivo se incrementan.
Hay lotes en los que comienzan a detectarse signos de estrés hídrico: “Los trigos empezaron a descartar hojas basales. En algunos casos hay pérdidas de plantas”, señalan en Carlos Pellegrini, en el centro sur de Santa Fe.
En el sur santafesino, como en Bigand y en San Gregorio, si bien el trigo mantiene una buena condición, hace falta agua para que sigan así, pero donde no hubo un buen manejo del barbecho aparecen rodeos con efectos por la falta de agua. En el noroeste de Buenos Aires empiezan a verse trigos con hojas basales desecadas.
“Es importante que llueva durante agosto para mantener el actual potencial de rinde”, señalan. En el noreste bonaerense si bien el trigo está en muy buenas condiciones, están esperando la lluvia para mantener esa condición.
En el sudeste de Córdoba, como en Corral de Bustos, los lotes de inferior calidad o los sectores de suelos más flojos dentro de un mismo lote, ya empezaron a perder plantas hace diez días.
“El trigo se está quedando sin nafta. Esto está ocurriendo porque “el tanque” con el que partimos nos permitía llegar hasta acá sin depender de las lluvias. De aquí en adelante dependemos de lo que pase, sino el rinde se verá afectado negativamente”, concluyen.