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Juan Cruz, el guardián de las rosas antiguas del Valle

Un ingeniero agrónomo radicado en Río Negro desarrolla una actividad muy particular: cultiva rosas antiguas. Nos comparte su historia y la de las rosas.

Juan Cruz Petracchi mira con cariño las hileras de rosales que cultiva en una chacra de Cinco Saltos. Si bien aún no se ve el esplendor de las flores debido a la época invernal, cada planta se prepara para dar lo mejor de sí cuando explote la primavera.

Este mundo de variedades de rosas y sus diferentes colores es el universo de Juan, un ingeniero agrónomo nacido en Bella Vista, provincia de Buenos Aires. Cuando era más joven aún, una oportunidad profesional lo llevó a trabajar en el mismísimo Rosedal de Palermo, donde estuvo a cargo de distintos sectores y terminó enamorándose de las rosas para siempre.

'Thérèse Bugnet', una rosa del grupo Rugosa: perfumada, refloreciente y con un color otoñal soñado, lista para ser multiplicada el próximo año.

En este jardín especializado trabajó entre 2010 y 2014, justo cuando el Rosedal cumplió 100 años y recibió el reconocimiento como Jardín de Excelencia a nivel mundial, otorgado por la Federación Mundial de las Sociedades de la Rosa.

A pesar de estos logros, una oportunidad laboral lo trajo al Alto Valle, donde los jardines de rosas de las abuelas y los rosales en las chacras de peras y manzanas siempre fueron parte del paisaje cotidiano. Todo eso vino a rescatar Juan Cruz con su trabajo y su gran conocimiento sobre el tema.

"A las rosas les encanta el frío", asegura Juan Cruz Petracchi sobre las óptimas condiciones climáticas que ofrece el Alto Valle.

Las rosas también cuentan historias

Cuando Juan Cruz Petracchi trabajaba en el Rosedal de Palermo, recibió una oferta que sonó tentadora. Enrique Kleppe le propuso incorporarse como paisajista a su empresa y Juan Cruz decidió aceptarla. Por ese motivo se radicó en el Alto Valle junto a su esposa e hijos, con el objetivo de buscar una mejor calidad de vida.

La experiencia en la empresa duró cerca de ocho años, hasta que sintió que había cumplido un ciclo y, en 2018, encaró su emprendimiento. En ese momento se contactó con un viejo chacarero alemán de apellido Schütz, a quien le alquiló una porción de tierra para comenzar con sus cultivos de rosas.

'Variegata di Bologna', una famosa rosa Bourbon con llamativas estrías, cuyo origen se remonta a las islas coloniales francesas de África Oriental.

“Me fui tirándome a la pileta”, dice en diálogo con +P, sobre aquella decisión de emprender por su cuenta.

Juan Cruz es un fanático de la rosicultura. Conoce gran parte de las variedades de rosas que existen en el mundo y cada detalle sobre su historia. Cuando habla, esa pasión brota espontáneamente y cuenta a quien se le cruce aspectos desconocidos de cada variedad.

Juan Cruz Petracchi trabajó en el célebre Rosedal de Palermo entre 2010 y 2014, época en que el jardín fue premiado a nivel internacional.

Las rosas antiguas del Valle

A medida que Juan Cruz conocía más chacras y recorría las localidades del Alto Valle, se fue dando cuenta de que en la región, sobreviven numerosos rosales de variedades antiguas. “Para mí las rosas siempre fueron mersas, cachirulas” dice en tono de risa.

“Estuve en Barcelona como jurado y en Uruguay, donde se hacen concursos de este tipo de rosas. Parece que me estaba yendo sólo para el lado de las antiguas… Encuentro en estas rosas algo que claramente no hay en las modernas”, afirma.

'Veilchenblau', una rosa rambler de origen alemán. Prolífica y de una sola floración, fue hallada en la chacra Schutz, ligada a la historia familiar.

El clima del Alto Valle es ideal para esta planta: “A las rosas les encanta el frío… hoy se pronostican 10 grados bajo cero y las rosas van a estar felices”, vaticina Juan Cruz.

Mientras recorre las hileras plantadas nos cuenta que las rosas “provienen de Oriente”, aunque gran parte de su historia fue narrada desde Occidente. “Muchas variedades respondieron a las modas de cada época. Hoy una de las más difundidas es la Iceberg, una rosa blanca muy apreciada por los jardineros”, detalla el experto.

Muchos de los rosales antiguos que Juan Cruz rescata en Río Negro llegaron hace décadas al Alto Valle de la mano de inmigrantes europeos.

“Las llamadas rosas antiguas son las variedades previas a las modernas” asegura. Muchas llegaron al Alto Valle de la mano de inmigrantes europeos y, al crecer sobre sus propias raíces, continúan floreciendo después de décadas. “La mitad de las que tengo las encontré acá y otras las traje de diferentes lugares”

Un patrimonio vivo

Las exquisitas rosas antiguas que cultiva Juan Cruz en Río Negro, se comercializan por pedido. Cada recado requiere de una preparación especial, que implica extraer la planta con la raíz mediante una laya de cuatro dientes. Luego viene el embalado y etiquetado, y así se envían en una caja especial.

Los pedidos llegan de todas partes del país, desde Córdoba hasta Trevelin. Juan Cruz asegura a sus clientes: “perfume, color y resistencia en el jardín”, explica el ingeniero agrónomo que hoy también es jurado en concursos de rosicultura..

Juan Cruz sueña con tener su propia chacra algún día y también observa con preocupación los cambios que atraviesan las tierras productivas del Valle y el avance de otros negocios sobre ellas.

Con experiencia como jurado internacional, el experto destaca el perfume, la resistencia y el valor único que poseen las variedades de rosas antiguas.

Hoy, divide su tiempo entre el cuidado de sus cultivos de rosas, las clases en la Escuela de Jardinería Maipué, la docencia en la Facultad de Ciencias Agrarias (FACA) de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y el paisajismo independiente.

Mientras recorre las chacras del Alto Valle en busca de viejos rosales, también rescata una parte de la historia de la región: la de las familias inmigrantes que trajeron estas flores hace más de un siglo y dejaron, junto a las casas y los frutales, un patrimonio vivo que todavía sigue floreciendo.