El contexto de una empresa emblemática
Vicentin, que llegó a ocupar los primeros puestos entre las exportadoras de granos y derivados del país, entró en cesación de pagos en diciembre de 2019 con una deuda superior a 1.350 millones de dólares. Desde entonces, la compañía de Avellaneda (Santa Fe) ha sobrevivido bajo control judicial, operando para terceros y tratando de sostener a sus más de 1.000 empleados.
El juez Lorenzini, a cargo del expediente, rechazó en su momento homologar la propuesta original de la familia Vicentin —que ofrecía quitas del 80%— argumentando que los acreedores podían recibir mejores condiciones. Hoy, esa hipótesis parece confirmarse: los nuevos oferentes han elevado sustancialmente las cifras y buscan reunir el apoyo necesario de los acreedores en apenas diez días.
La propuesta de Grassi y aliados: granos, financiamiento y capitalización
El grupo Grassi, acompañado por CIMA Investments —que adquirió parte de la deuda de bancos internacionales—, diseñó una compleja propuesta que combina mecanismos financieros, abastecimiento de granos y opciones de capitalización.
Entre los puntos más destacados figuran:
-Abastecimiento directo de soja: por cada 1.000 dólares de crédito, los acreedores recibirían 200 toneladas de soja a lo largo de 10 años, con recuperos que podrían duplicar el valor original.
-Fideicomisos de apoyo: los acreedores que no puedan originar granos podrían participar mediante fideicomisos que estiman recuperos del 80% al 120%.
-Pagos financieros en dólares: quienes prefieran cobrar en efectivo tendrían opciones de pago a 10 años, con recuperos del 30% al 40%, o anticipos inmediatos del 9% al 11% según los plazos elegidos.
-Capitalización en acciones: se ofrece a los acreedores la posibilidad de convertir hasta el 30% de sus créditos en participación accionaria de Vicentin, a través de un fideicomiso con derecho de recompra.
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Por cada 1.000 dólares de crédito, los acreedores recibirían 200 toneladas de soja a lo largo de 10 años, con recuperos que podrían duplicar el valor original.
Además, el grupo promete mejoras para quienes aporten capital de trabajo, pudiendo alcanzar hasta el 100% de recuperación del crédito original, respaldado por garantías sobre exportaciones y prefinanciaciones.
Molinos Agro y Dreyfus: el atractivo del pago inmediato
En la vereda opuesta, la alianza entre Molinos Agro —empresa del grupo Pérez Companc— y Louis Dreyfus Company, uno de los gigantes mundiales del comercio de granos, propone un esquema mucho más directo. Su oferta se basa en un pago inmediato del 80% de la deuda verificada en dólares a los 30 días de la homologación judicial, con la posibilidad de llegar al 90% en tres años, con una tasa de interés del 4% anual.
La propuesta segmenta a los acreedores según el tamaño de su deuda:
-Para deudas de hasta 130.000 dólares, pago del 80% inmediato o del 90% en tres años.
-Para deudas entre 130.000 y 400.000 dólares, pago del 50% al contado o del 70% en un plazo de 10 años.
-Para deudas mayores a 400.000 dólares, pago del 40% en 10 años con intereses del 4%.
Además, se ofrece una opción de capitalización en acciones preferidas rescatables, que permitiría a los acreedores convertirse en socios con dividendos anuales y derecho de rescate futuro.
Una pulseada que define el futuro
El desafío inmediato para ambos grupos es convencer a la mayoría de los acreedores, tanto en número como en monto de deuda. Solo si logran esas mayorías legales podrán presentar sus avales ante el juez Lorenzini y avanzar hacia la toma de control.
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Molinos Agro es una unidad de negocios de la familia Pérez Compac y maneja casi 15% de la molienda de soja de la Argentina.
Mientras tanto, otras empresas como Bunge (dueña de Viterra, socia de Vicentin en la aceitera Renova) y la Unión Agrícola de Avellaneda también compraron pliegos, aunque no presentaron propuestas formales. En el mercado se especula con posibles alianzas de último momento.
A casi seis años del colapso financiero que sacudió al sector agroindustrial argentino, el desenlace de Vicentin parece finalmente cercano. La elección entre una reactivación bajo nuevas manos o la liquidación definitiva dependerá, en los próximos días, del voto decisivo de cientos de productores, empresas y entidades financieras que alguna vez confiaron en la histórica firma de Avellaneda.
Fuente: Clarín, La Nación con aportes de Redacción +P.