La producción de alfalfa en el Valle Inferior: escala industrial, exigencias del mercado externo y esquemas de rotación

Aunque el clima no siempre juega a favor, las miles de hectáreas bajo riego en el Valle Inferior del río Negro sigue garantizando un suelo propicio para la alfalfa.

La producción de alfalfa en Argentina ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años. En 2025, las exportaciones alcanzaron su máximo nivel histórico, con 167.318 toneladas, generando ingresos por 64,4 millones de dólares. Arabia Saudita se mantiene como el principal socio del complejo, concentrando cerca del 70% del volumen exportado y el 85% del valor total. Argentina se posiciona como el segundo productor mundial de alfalfa, solo por detrás de Estados Unidos, con una superficie sembrada estimada entre 3 y 3,5 millones de hectáreas, según información oficial del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA).

En este contexto de expansión global, las zonas bajo riego de la Patagonia norte, y en particular el Valle Inferior del Río Negro (área bajo la órbita del IDEVI), han ganado participación dentro de la oferta exportable debido a la estabilidad que otorga la disponibilidad hídrica regulada frente a las fluctuaciones pluviométricas de las zonas de secano.

Según informó el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, la producción de alfalfa en Río Negro cuenta con 27.000 hectáreas implantadas y un rendimiento promedio de 18.000 kilos de materia seca por hectárea al año. Esto representa cerca del 20% de las exportaciones nacionales de alfalfa, con destino principal en Medio Oriente y China.

El peso del riego: Las áreas bajo riego del Valle Inferior del Río Negro brindan estabilidad hídrica frente a la variabilidad de las zonas de secano.

Estrategia agronómica y rotación de cultivos

El manejo productivo a escala industrial requiere la planificación a largo plazo de los cuadros agrícolas. Gastón Núñez, productor radicado en el Valle Inferior con 15 años de trayectoria en el rubro, señala que la continuidad de la alfalfa sobre el mismo lote no resulta recomendable desde el punto de vista agronómico, lo que obliga a la implementación de esquemas de rotación.

"Alfalfa estamos haciendo desde 2010 o 2011, ya hace unos 15 años. Empezamos a hacerlo a nivel industrial, en cantidad y buscando sacar calidad. Hace unos ocho años incorporamos el cultivo de maíz para que entre en la rotación, el cual calza muy bien en el esquema. Alfalfa sobre alfalfa no se puede hacer; realizamos uno o dos años de maíz después del ciclo de la alfalfa y luego retornamos al cultivo forrajero."

El maíz producido en este esquema se destina prioritariamente al mercado interno regional, principalmente para el engorde a corral y la alimentación de hacienda bovina en la zona, mientras que la superficie de alfalfa se orienta a abastecer tanto la demanda de exportación como el consumo pecuario local.

Aporte patagónico: Con 27.000 hectáreas implantadas, Río Negro aporta cerca del 20% de las exportaciones nacionales de alfalfa.

Exigencias de calidad y variables climáticas

La inserción en el circuito exportador depende de la capacidad de cumplir con parámetros estrictos de calidad internacional: una elevada relación hoja-tallo, alto porcentaje de proteína bruta, color verde uniforme y porcentajes de humedad controlados para prevenir alteraciones durante el transporte marítimo en contenedores.

A pesar de contar con agua de riego asegurada a través del Río Negro, el proceso de secado y confección a campo enfrenta limitantes por las condiciones meteorológicas locales.

"Para sacar buena calidad en alfalfa se depende de muchos factores. El clima local a veces no juega a favor para lograr el color y el grado exacto de humedad en la hoja. Por ese motivo, del total producido con destino a exportación, solo entre un 30% y un 40% —o un 50% en el mejor de los casos— alcanza los estándares requeridos por los compradores internacionales."

Ese porcentaje de material que no alcanza las especificaciones para el mercado externo es absorbido por la demanda interna, la cual ha mostrado un comportamiento activo impulsado por el valor de la hacienda y la reconfiguración de los planteos ganaderos locales.

Socio estratégico: Arabia Saudita concentra cerca del 70% del volumen y el 85% del valor total de las exportaciones de alfalfa argentina.

Mercado y logística exportadora

El volumen destinado al exterior es comercializado principalmente a través de empresas procesadoras e industrias compactadoras instaladas en la región, las cuales acondicionan y distribuyen la materia prima hacia destinos como Arabia Saudita, España y China, entre otros.

En lo relativo al panorama comercial actual, la demanda de exportación se mantiene estable. No obstante, el mercado interno presenta una dinámica más pausada debido a la mayor disponibilidad de forraje natural en las zonas de secano a causa de las precipitaciones registradas en los últimos meses.

Por otra parte, la infraestructura logística continúa siendo un punto clave para la competitividad del sector. La posibilidad de articular esquemas de despacho a través del puerto de San Antonio Este representaría, según los actores del sector, un factor determinante para optimizar la estructura de costos de flete en la región.