En el estudio “La competitividad de la Argentina, muy deteriorada en el presente, será clave para sostener el escenario de salida de la crisis”, Day evaluó la evolución de los rindes en seis producciones agropecuarias argentinas que tienen una importante inserción a nivel mundial –trigo, soja, limones, peras, uvas y aceitunas–, comparando estos datos además con algunos de los principales países competidores en esos rubros.
La conclusión a la que llega Day es que el deterioro de la productividad, sobre todo en los últimos años, es “compatible con la falta de inversión, la desorganización de la economía y pérdida de inserción internacional. En cuanto a cultivos regionales, hay algunos que han mejorado sus rendimientos, especialmente los de la región pampeana y limones en el NOA. Otros casos, asociados a economías regionales, muestran competitividad en descenso”.
Por otro lado, Day también menciona que otro factor que incide de manera significativa en la competitividad son los precios internacionales de los commodities, teniendo en cuenta que Argentina es uno de los principales exportadores de cereales y oleaginosas.
“En los últimos años, la Argentina ha perdido competitividad. En cierto sentido, hubo alguna compensación por los altos precios internacionales de commodities (cereales, oleaginosas, petróleo), pero esto no fue generalizado”, señala el estudio.
Asimismo, el economista advierte que hay tres factores que les ponen un techo a los precios, por lo que es difícil poder ganar competitividad por ese lado: el efecto guerra de Ucrania se ha estado diluyendo, por lo que los precios internacionales han aflojado; China, el gran comprador de commodities, viene desacelerando, aunque otros países compensan parcialmente ese fenómeno; el dólar en el mundo se ha fortalecido recientemente, lo que tiende a contener la evolución de los precios de las materias primas.