Además de su aporte al suelo, la madera muerta se convierte en un valioso refugio para una diversidad de especies. "Crea refugios para aves, mamíferos, insectos, hongos y otros organismos que dependen de estos micrositios para sobrevivir", agregaron los especialistas del Parque.
Ante situaciones como incendios forestales, la importancia de la madera muerta se vuelve aún más crítica. "Su extracción debe planificarse cuidadosamente siempre, y especialmente después de incendios, dado que es muy importante el rol de esa madera muerta en la recuperación del bosque, ya que aportará nutrientes al suelo quemado y permitirá que lentamente vuelva la vida", recomendaron.
El Parque Nacional Lanín, creado el 11 de mayo de 1937 y custodio de 412.000 hectáreas de bosque andino-patagónico, subraya la necesidad de comprender y valorar este componente esencial del ecosistema. Su vasta extensión alberga una rica biodiversidad, volcanes, llanuras, montañas y lagos, conectados por circuitos y senderos, incluyendo la emblemática "Huella Andina". Este sendero de largo recorrido, con más de 500 kilómetros, une las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, y cinco parques nacionales, promoviendo el turismo sustentable y la valorización de los recursos naturales y culturales de la región.