La finalización de este acuerdo, que se proyecta para crear la mayor área de libre comercio del mundo con más de 700 millones de personas, depende ahora directamente de la celeridad administrativa y política en Bruselas. Hansen señaló que el objetivo de firmar este año está supeditado a "los procesos internos y la velocidad" del Parlamento y el Consejo Europeo, las otras dos instituciones comunitarias clave involucradas en la ratificación.
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El Comisario Christophe Hansen en São Paulo: Urgencia geopolítica y comercial en el último llamado a Bruselas para el pacto de los 700 millones. Foto: EFE
Aranceles de EE. UU. como catalizador
La urgencia institucional no es casual. Detrás del impulso del Comisario Hansen se encuentra la creciente presión económica que experimentan los exportadores europeos. El aumento de los aranceles impuestos a las exportaciones de la UE hacia Estados Unidos (EE. UU.) ha exacerbado la necesidad de diversificar y asegurar nuevos mercados de gran escala.
Hansen fue explícito sobre las implicaciones de la demora: "No tenemos mucho tiempo que perder porque muchos de nuestros productores que exportan a EE. UU. están bajo presión", aseguró. Esta situación geopolítica y comercial externa está actuando como un poderoso catalizador para la pronta activación del acuerdo Mercosur, visto como un contrapeso estratégico a las tensiones transatlánticas.
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Mapa de la Zona de Libre Comercio: El mega-bloque comercial proyectado entre la UE y el Mercosur que podría redefinir los flujos globales por encima de los $129.000 millones. Foto: EFE
El mecanismo de salvaguardia
Un punto de profundo disenso que ha complicado las negociaciones finales es la introducción del "mecanismo de salvaguardia" por parte de la Comisión Europea. Este mecanismo está diseñado para tranquilizar a los granjeros europeos y prevé la implementación de restricciones inmediatas a las importaciones del Mercosur en escenarios de caída repentina y desestabilizadora en los precios de productos europeos sensibles, como la carne bovina.
El Comisario Hansen reconoció abiertamente el rechazo de la contraparte sudamericana. El bloque, compuesto por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay (con Bolivia en vías de acceso), ha expresado su desacuerdo con esta cláusula de protección. No obstante, Hansen fue tajante al descartar que esta fricción vaya a descarrilar la firma del acuerdo.
"Al lado brasileño no le gusta, pero hemos dejado muy claro que esta es una de las condiciones", afirmó el Comisario, subrayando la postura inquebrantable de Bruselas. "Necesitamos estas protecciones para nuestros granjeros", reafirmó, enfatizando el compromiso de la UE con la estabilidad del sector agrícola doméstico como un requisito no negociable del pacto.
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Productores agrícolas europeos: El "mecanismo de salvaguardia" es la línea roja irrenunciable que defiende Bruselas para calmar la inquietud del lobby agrario.
La agenda de deforestación
Otro componente crítico para la UE es la aplicación de su estricta regulación contra la deforestación, que entrará en vigor en diciembre. Esta normativa prohíbe la importación de productos derivados de áreas deforestadas a partir de 2021.
Hansen expresó su confianza en que Brasil, un gigante agrícola global con una robusta red de clientes internacionales, podrá ajustarse a tiempo a la legislación europea. Su perspectiva es pragmática: el Comisario considera que será "fácil" para el país sudamericano diferenciar y enviar a la UE solo aquellos productos que cumplan con la legislación. Los commodities que no cumplan con la trazabilidad exigida podrán ser desviados hacia otros mercados globales "menos exigentes", mitigando así el impacto en las cadenas de suministro.
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Mapa de la Zona de Libre Comercio: El mega-bloque comercial proyectado entre la UE y el Mercosur que podría redefinir los flujos globales por encima de los $129.000 millones.
El potencial económico en cifras
La ratificación del acuerdo UE-Mercosur no es solo un hito político, sino una potente inyección económica. Las cifras subyacen a la presión por la firma: el intercambio comercial entre los dos bloques ya alcanzó los 111.000 millones de euros (equivalentes a unos 129.000 millones de dólares) el año pasado.
El acuerdo tiene el potencial de impulsar estas cifras a niveles sin precedentes, consolidando las cadenas de valor y ofreciendo un marco de estabilidad regulatoria y arancelaria para inversores y productores de ambos continentes. Con las miradas puestas en diciembre, la comunidad internacional de comercio sigue de cerca si los líderes podrán sortear los obstáculos internos y externos a tiempo.
Fuente: EfeAgro con aportes de +P