¿Cómo funciona la edición génica en OLI INTA? Según explicó Gabriela Massa, investigadora del INTA, del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNMdP, la técnica inactivó el gen de la polifenol oxidasa, la enzima responsable de la formación de pigmentos oscuros en los tejidos dañados. Massa remarcó que, al disminuir el pardeamiento enzimático, se reduce el descarte industrial y mejora la calidad del producto final.
Los ensayos realizados sobre la nueva variedad confirmaron la ausencia de moretones subsuperficiales en tubérculos expuestos a golpes durante distintas etapas de manipulación, un resultado que impacta directamente en la rentabilidad de productores e industrializadores.
Diferencia clave con los transgénicos
Un aspecto central del desarrollo es que la edición génica aplicada a OLI INTA no incorporó material genético de otras especies, lo que la distingue de los organismos transgénicos tradicionales. Este punto resulta decisivo desde el plano regulatorio, ya que estas variedades quedan sujetas a la misma normativa que rige para los cultivares obtenidos por mejoramiento convencional, según indicó Massa.
Sergio Feingold, ex coordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA, sumó que la tecnología permite incorporar cualidades específicas a variedades ya exitosas en producción, un cambio de paradigma en el mejoramiento genético de la papa. Para Feingold, la edición génica acelera los tiempos de desarrollo y facilita la adaptación a nuevas condiciones ambientales, plagas y enfermedades.
El Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, cuna del desarrollo genético.
Impacto económico, ambiental y regulatorio
El desarrollo de OLI INTA trae beneficios en dos frentes. Por un lado, económicos: menores pérdidas para la industria procesadora y mejor valorización de la producción. Por otro, ambientales: una reducción del volumen de residuos generados durante el procesamiento industrial.
La inscripción de la variedad se produjo en un contexto internacional favorable, en el que la Unión Europea avanzó recientemente en un nuevo marco regulatorio para las Nuevas Técnicas Genómicas (NGTs). Este escenario global abre la puerta a que Argentina impulse registros similares en otros mercados de la región, entre ellos Brasil, país que ya cuenta con normativa favorable para este tipo de tecnología.
Registro oficial y financiamiento
OLI INTA quedó inscripta oficialmente en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE). El desarrollo fue producto del trabajo conjunto entre investigadores del INTA y del Conicet, con el respaldo financiero de iniciativas regionales como Procisur y Fontagro.
El proyecto integró conocimiento científico de excelencia con las demandas concretas del sector productivo, y se posiciona como una innovación transferible a toda la cadena agroindustrial de la papa en Argentina.
FUENTE: INTA con aportes de Redacción +P.