“Tanto el monitoreo de la dinámica del agua como puede ser de la construcción de la nutrición -continuó el especialista del INTA, o lo que puede estar pasando con algunas adversidades en los campos, en los bloques en particular, un foco con el que venimos trabajando bastante con lo que es la dinámica del agua”.
Además, comentó que “si hay algo constante en el clima es la variabilidad, es así que, frente a un fenómeno climático tal como el Niño, si bien las estimaciones plantean lluvias por encima de lo normal, la agricultura adaptativa pasa a ser una estrategia clave recomendada”.
Mercau sostuvo que el objetivo, entonces, es “tratar de usar el agua de las lluvias de dos maneras: haciendo foco en dos cosas, evitando que aumente el riesgo de sequía”.
“O sea -agregó-, planificar una demanda de agua en nuestros planteos agrícolas por sobre la oferta que podemos esperar o que hay en un determinado lote o zona, o al revés, planificar una demanda demasiado conservadora que nos impida usar toda el agua y por lo tanto dejemos de usar agua”, concluyó el técnico del INTA.
Fuente: Télam