La propuesta fue calificada como "inadmisible" por las principales entidades de la cadena azucarera argentina, que advierten sobre graves consecuencias económicas y sociales.
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Luiz Inácio Lula da Silva planteó la posibilidad de incluir al azúcar en el comercio bilateral con la Argentina.
El grito en el cielo
La resistencia está liderada por organizaciones clave como el Centro Azucarero Argentino, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (CACT), la Unión Cañeros Independientes de Jujuy y Salta (UCIJS), Cañeros Unidos del Este y la Unión Cañeros del Sur.
Estas entidades argumentan que la entrada de azúcar brasileño sin aranceles pondría en riesgo miles de empleos y agravaría las desigualdades estructurales con Brasil, cuya industria azucarera se beneficia de décadas de subsidios estatales.
El gobernador de Salta, Osvaldo Jaldo, expresó su preocupación, declarando que "no podemos permitir que el azúcar de Brasil ingrese" al mercado argentino, mientras que el Ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, también destacó los riesgos para la economía regional.
La industria azucarera es un pilar fundamental en el Noroeste Argentino (NOA), generando empleo, arraigo y valor agregado en una región económicamente vulnerable.
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En Tucumán están emplazados 14 ingenios; en Salta, dos, y en Jujuy, tres.
Asimetrías estructurales con Brasil
El núcleo del conflicto radica en las profundas diferencias entre las industrias azucareras de ambos países. Brasil ha apoyado su sector azucarero durante décadas a través de políticas públicas como el programa Proálcool, lanzado en los años 70 para promover el etanol de caña como alternativa a los combustibles fósiles.
Este programa incluyó subsidios directos e indirectos, créditos blandos, incentivos fiscales y precios regulados, lo que permitió a Brasil desarrollar una industria altamente competitiva con exceso de capacidad instalada, acumulación tecnológica y un mercado energético interno favorable.
En contraste, los productores argentinos no cuentan con subsidios equivalentes y enfrentan condiciones menos favorables. Según las entidades azucareras, la liberalización propuesta generaría una competencia desleal, ya que el azúcar brasileño podría inundar el mercado argentino a precios más bajos, amenazando la viabilidad de los ingenios locales.
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Los ingenios azucareros argentinos salieron a cruzar con todo la propuesta.
Haciendo historia
Las asimetrías entre los países del Mercosur no son una novedad. El bloque las reconoció históricamente estableciendo regímenes arancelarios diferenciados para proteger sectores sensibles. El Acta de la VI Reunión del Grupo Mercado Común de 1992 reconoció las "asimetrías justificadas" para el sector azucarero argentino, incluyendo una excepción arancelaria del 0% para el azúcar.
Los productores argentinos argumentan que la propuesta de Lula violaría el espíritu de estos acuerdos, al exponer a su industria a una competencia desventajosa.
Además, la política comercial de Argentina, que incluye aranceles y medidas de administración del comercio, está en plena conformidad con las normativas del Mercosur y del comercio internacional, diseñadas para mitigar el impacto de distorsiones externas acumuladas durante décadas.