Los OGM no son una novedad en nuestro país. De hecho, la adopción de cultivos GM es considerable, con un crecimiento del 8.3% en 2024, alcanzando 23.8 millones de hectáreas y posicionándose como el mayor crecimiento absoluto entre los grandes productores. La soja transgénica domina con 16.2 millones de hectáreas, y el maíz GM constituye el 99% del maíz cultivado. Notablemente, Argentina fue pionera en autorizar trigo transgénico (HB4) e inició la siembra de alfalfa GM.
Radiografía regional
Argentina está entre los líderes biotecnológicos de América Latina, una región caracterizada por un "mosaico de políticas". Brasil, el segundo productor mundial y el primero en Latinoamérica, cultivó 67.9 millones de hectáreas de GM en 2024, con tasas de adopción del 99% en soja y algodón, y 96% en maíz.
Colombia, por su parte, registró 154,677 hectáreas de GM en 2023, donde el maíz transgénico aporta más del 50% de su producción nacional. Uruguay, con una postura muy favorable, dedica más de 2.5 millones de hectáreas a cultivos GM y experimentó una expansión del 49.8% en 2024.
Chile, aunque no es un gran productor comercial, fomenta la investigación y se consolidó como un centro vital para la producción de semillas GM de contraestación y servicios de I+D, generando exportaciones promedio de US$120 millones en semillas.
En las antípodas
En la vereda contraria, países como Perú, Ecuador, México y Venezuela mantienen prohibiciones estrictas. Perú, con una moratoria vigente hasta 2035, vio a sus agricultores perder aproximadamente 2.500 millones de dólares en la última década, afectando su competitividad. Esta postura se fundamenta en la protección de su vasta biodiversidad y cultivos nativos, siendo Perú un centro mundial de origen de plantas como la papa y el maíz.
México también ha implementado un enfoque restrictivo, prohibiendo permanentemente el maíz transgénico mediante una reforma constitucional para resguardar su biodiversidad y la salud pública.
Mientras el debate sigue abierto, lo cierto es que Argentina no está sola en el uso de esta tecnología y, de hecho, la adopción de OGM a nivel global alcanzó un récord de 209.8 millones de hectáreas en 2024.