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¿Robo de agua?: Descubrieron captaciones ilegales en el río Covunco, pero no hay sanciones

Pequeños productores de Covunco Abajo, Neuquén, padecen la falta de agua en sus chacras. Se descubrieron diques clandestinos, lagunas artificiales hechas por el Estado sin estudios de impacto ambiental, canteras clandestinas y captaciones irregulares en dos estancias.

En las tardes tranquilas de la precordillera neuquina, si uno se apea del medio de movilidad en el que se desplaza, se puede escuchar el mugido de las vacas. Y, en algunas alcantarillas, el rumor alegre del agua que corre. Los cerros flanquean la ruta que va de Zapala a Primeros Pinos y que se adentra en un rocoso horizonte antes de llegar a Villa Pehuenia. No se sabe de dónde viene ni hacia dónde va el agua, pero se ven los canales y se la escucha pasar.

Parece un misterio, pero no lo es: “La estancia Llamuco es una de las estancias que tiene atajada el agua. Y después hay otra estancia también (Carreri), pero ahí no pudieron entrar los de Recursos Hídricos de la provincia para poder obligar a largar el agua”, dice María “Mary” Escalona desde su puñado de siete hectáreas, que es todo el capital que tiene para vivir. Siempre y cuando, ahí donde vive, donde hacen un poco de pasturas y algo de huerta, el río llegue con agua. Allí, donde ella vive, se llama Covunco Abajo y es un valle de unos 50 kilómetros de largo, que constituye el tramo final de este curso de agua antes de desembocar en el río Neuquén. Un rincón neuquino donde habitan 142 familias.

Se seca de golpe

Cada diciembre, desde hace algunos años, el río “se corta de manera abrupta”, describió otro productor que tomó contacto con +P. Ya en el año 2022 se hizo una denuncia penal y la Fiscalía se prepara para reactivar la causa después de esta feria judicial de invierno. Pero a esos eventuales responsables del “secuestro del agua” se suman manejos sorprendentes a lo largo de todo el sistema, que tiene su origen en las nacientes del arroyo Carreri y que, si se sigue el serpenteo del cauce, tiene 164 kilómetros de extensión, mientras que en línea recta son 108 kilómetros, a lo largo de los cuales se cruzan intereses políticos, algo de desidia y un Estado que, al menos, ha mirado durante años para otro lado. Lo que se ha traducido en lo que los pobladores describen como “falta de fiscalización”.

Hay dos circunstancias relativamente recientes que marcan el estado actual del conflicto. Como el río no traía una gota de agua y los cultivos se secaban, a fines del año pasado se armó “una partida”, integrada por productores, técnicos y funcionarios, sobre todo algunos vinculados a la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, que encabeza Hipólito Salvatori. Salieron a recorrer las estancias y se detectaron 30 tomas de agua irregulares, según informaron algunos testigos de las visitas. Usaron drones. El 24 de enero, el Gobierno reportó la existencia de “captaciones existentes” en esos establecimientos, pero no dijo cuántas eran, si eran legales o no, ni si se habían labrado infracciones.

El mapa muestra el reporte sobre captaciones de agua no autorizadas que afectan el cauce del río Covunco.

El otro hecho, que hizo que los productores terminaran por agarrarse la cabeza, fue más reciente. Ocurrió durante los primeros días de mayo. El Gobierno reportó que se realizó una reunión “con productores y productoras” en la comisión de fomento de Covunco Abajo y que tuvo como meta “fortalecer el diálogo con el sector productivo para construir soluciones conjuntas que acompañen y potencien el trabajo de nuestras comunidades”.

Pero los productores pidieron en ese momento que no se mandara más agua por el canal que abastece las seis lagunas artificiales que se crearon en el año 2014 “sin ningún estudio de impacto ambiental”, para que el sector productivo dejara de andar penando por un poco de agua. Pero, a los pocos días, el Gobierno igual abrió el agua hacia esas polémicas y recónditas lagunas, que son artificiales y que dejan en evidencia cómo el Estado neuquino gestiona, por estos pagos, el agua.

Fueron pensadas para darle un atractivo turístico a la localidad y un lugar para que los residentes se puedan refrescar en verano. Se hicieron en épocas del gobernador Jorge Sapag. Aunque “acá siempre nos bañamos en el río”, dicen los productores. Lo curioso es que los trabajos fueron ejecutados por la Subsecretaría de Recursos Hídricos, aunque no habría mediado un estudio de impacto ambiental, a pesar de haber desviado parte del cauce de un río hacia terrenos salitrosos.

Un desvío sin papeles

Pero lo que deja más en evidencia el manejo estatal de un recurso tan vital como el agua es un estudio que se hizo a fines del año 2024 y que se presentó a comienzos del año pasado. Fue elaborado por dos técnicos de la Subsecretaría de Producción.

Se destaca en el documento que “antes, durante y posterior a la construcción de los reservorios no se realizaron estudios/análisis físicos, químicos y biológicos de suelo y agua para determinar posibles cambios y efectos en los parámetros”.

Y se aclara desde el inicio del estudio que “la ausencia de una visión integral a escala de cuenca hidrográfica que considere el funcionamiento de la dinámica natural ha generado nuevos problemas”.

Entre las conclusiones se destaca que estas lagunas, que ocupan 25 hectáreas, “han generado una acentuación de los problemas de degradación de la tierra, a causa de la completa eliminación de la vegetación (producto del movimiento de suelo realizado por máquinas para su construcción) y de la acumulación de sales en sus alrededores. A esto se le suma que, durante la época en que comienzan a secarse las lagunas, se genera el empantanamiento de los animales y la posterior mortandad de los mismos”.

El agua avanzó sobre tierras que tienen “mucho contenido de minerales solubles, tales como yeso y sal, provocando la salinización de los reservorios, dejándolos así no aptos para el consumo humano, animal y riego. Este proceso de salinización contamina las napas freáticas, deteriorando el agua que usan los pobladores”.

El documento lleva la firma del ingeniero agrónomo Gastón Marín y de la ingeniera agrónoma Lorena Painemilla, ambos dependientes de la Dirección Regional Centro, Región del Pehuén, de la Subsecretaría de Producción.

Canal de riego en la estancia Llamuco registrado en la recorrdida de diciembre pasado.

“Ellos riegan todo lo que es pastura y directamente cortan el río. Y ahí nosotros quedamos sin agua acá”, dice Mary cuando se le pregunta qué sabe de lo que ocurre aguas arriba. En su chacra tiene chivas, ovejas, vacas y caballos. “Y en la chacra se produce todo lo que es pastura, hortalizas y frutales”, acota.

“La pastura es a lo que más hemos apuntado este año, por el tema de que está muy caro el pasto. Pero vos sembrás pastura (alfalfa) y la terminás perdiendo porque no tenés agua para regarla”, comenta con pesar.

Describe cómo es el laboreo en las chacras de la zona: “Acá es todo manual. Por ahí tenemos el tractor, al que se le paga por arar, pero después se siembra con caballo. Yo con mi papá. Él se encarga del arado, de sembrar y de rastrillar. Todo se hace manual y con el grupo de la familia”.

La respuesta que no llega

Sobre la última reunión con representantes del Gobierno en la comisión de fomento, a la que asistieron el secretario de Producción e Industria, Diego García Rambeaud; el subsecretario de Producción, Marcelo Zúñiga; junto a equipos técnicos de la Regional del Pehuén y de la Dirección de Riego, esta productora afirma: “Hasta ahora no hemos tenido respuesta nosotros. Reclamamos por un canal que está haciendo daño (el que abastece las lagunas), porque se pierde muchísima agua, que ha hecho el Gobierno en su momento y la comisión de fomento de acá, de Covunco Abajo. Por ahí se va el agua que puede servir para regar”.

Aseguró que “este año, realmente, la falta de agua fue impresionante. Acá, a veces, no hay agua ni para tomar. Los pozos no te dan el agua para poder tomar. ¿Entendés?”.

Cuando se le pregunta cuándo se agudizó el problema, reconoce que “este tironeo debe tener entre cuatro y cinco años, pero que las estancias estaban cortando el agua recién se pudo saber el año pasado, porque se armó una comisión que fue a hacer el recorrido. Fue gente del Gobierno, porque las estancias no te dan entrada si no tenés una autorización”.

El 12 de febrero, desde el área que conduce Hipólito Salvatori, les llegó la noticia de que se recuperaba el 10 % del cauce. El reporte del Gobierno del 24 de enero indica que se aplicó una “restricción progresiva de captaciones en las estancias Llamuco y Carreri a partir del 22 de enero, hasta alcanzar una restricción del 100 % durante los primeros 15 días de febrero”.

Los productores de Covunco Abajo tienen chacras que van de las 6 a las 7 hectáreas. Muchos trabajos aún se hacen de forma manual.

En ese momento se anunciaron algunas medidas, como “auditorías ambientales, regularización de tomas, eliminación de azudes clandestinos, refuerzo de la Policía Minera y aplicación del régimen sancionatorio correspondiente”.

Escalona se lamenta porque “la comisión de fomento de acá, de Covunco Abajo, no nos acompaña a los productores. Trabaja ahí adentro de la comisión, en las oficinas, y no acompaña. Y necesitamos que acompañe a la gente para poder hacer los reclamos que uno necesita ante el Gobierno. Porque es distinto un presidente de una comisión de fomento que ir uno a hablar allá en el Gobierno. Porque ellos tienen más llegada”.

En los buenos tiempos, “acá había producción de todo. Se producía todo lo que era hortaliza, como papa, cebolla, trigo. Se vendía en Zapala, en Cutral Co. Pero con el tema del agua, los productores empezaron a bajarse y empezaron a quedar chacras abandonadas, porque no se puede producir. Solamente hacen para el consumo diario, nada más”.

La denuncia penal

Hace cuatro años, un vecino de Zapala, Carlos Soane, hizo una denuncia penal. Hoy el expediente lo impulsa el fiscal Maximiliano Breide Obeid, quien desde 2017 ocupa el cargo de fiscal jefe en la I Circunscripción Judicial de Neuquén y coordina las Unidades Fiscales de Delitos Sexuales, la Oficina de Ejecución de la Pena y la Unidad de Delitos Ambientales.

De las 16 captaciones “irregulares” que se detectaron mediante Google Maps en el año 2022 se pasó a “más de 30”, según el último relevamiento del Gobierno. El agua en las estancias se utiliza para “enmallinar” o generar mallines artificiales para alimentar al ganado. Se aclaró que se detectaron “azudes clandestinos”, que no son más que diques que se hacen arrojando piedras a un río y que forman un dique por debajo de la línea del agua (no se ven), pero sirven para el desvío del cauce. Así de sofisticada es la cosa.

En el relevamiento oficial se dan a conocer nuevas irregularidades que, además de la falta de agua para regar, habrían causado la muerte de miles de peces cauce abajo. Según el Gobierno, en la cuenca alta “se relevaron las captaciones existentes en la estancia Llamuco, que ocupa 37.512 hectáreas (12,6 % de la superficie de la cuenca), destinadas al uso pecuario y al riego de aproximadamente 1.000 hectáreas de mallines, con un caudal máximo estimado de 800 litros por segundo”.

Puente sobre el río Carreri en la ruta a Primeros Pinos. Unos 7 kilómetros aguas abajo nace el río Covunco.

En el caso de la estancia Carreri Malal, con una superficie de 5.178 hectáreas (1,7 % de la cuenca), “no se pudo acceder durante la inspección inicial, aunque su responsable se puso a disposición. Se realizará una inspección sorpresiva en el marco de la emergencia”.

Clandestino

En el sector de Mariano Moreno y Los Hornos se detectó un espigón de rocas clandestino, construido para elevar el pelo de agua hacia canales privados, lo que agrava la situación aguas abajo.

Además, el operativo incluyó un relevamiento específico de canteras y actividad minera en la zona. Se constató que la cantera “Los 4 Hermanos” cuenta con Declaración de Impacto Ambiental vigente y no presenta afectaciones al curso de agua. En otros casos se detectaron expedientes vencidos y extracciones ilegales de áridos fuera de polígonos habilitados, “por lo que se resolvió reforzar de manera inmediata los controles y avanzar en el cese de estas prácticas”.