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Semillas nativas: la clave para restaurar bosques quemados de Patagonia

Los incendios arrasan miles de hectáreas de bosque nativo. ¿Cómo recuperarlas? La respuesta está en producir semillas propias.

Los incendios forestales devastan ecosistemas enteros y dejan tras de sí una deuda ambiental que puede tardar décadas en saldarse. Sin embargo, existe una estrategia concreta para acelerar la recuperación: la producción de semillas de especies nativas. El INTA Esquel lidera en la Patagonia argentina un trabajo de capacitación y difusión que apunta a que los propios productores locales puedan autoabastecerse de material vegetal para restaurar los bosques y terrenos afectados por el fuego.

Teresa Schinelli, investigadora del INTA Esquel, señala que el desafío es mayor de lo que parece: "Las especies forestales nativas son difíciles de cosechar y generalmente tienen baja viabilidad, por lo que en el mercado no se ofrecen este tipo de semillas". Esa ausencia en el mercado convierte al conocimiento técnico en el recurso más valioso para quienes trabajan en restauración.

El aporte del organismo va más allá de la investigación pura. "El rol del INTA es fundamental a la hora de gestionar herramientas de identificación de semillas, cosecha y técnicas de acondicionamiento para preservar la viabilidad", explica Schinelli. El objetivo final es claro: que los productores puedan autoabastecerse sin depender de un mercado que prácticamente no ofrece estas especies.

Este trabajo se posiciona como un eslabón esencial en la protección del bosque nativo, un ecosistema que no solo alberga biodiversidad, sino que sostiene servicios ecosistémicos críticos como el abastecimiento de agua potable y el sustento de comunidades rurales dedicadas a la ganadería y al uso de leña.

Cómo cosechar semillas nativas correctamente

El proceso de cosecha requiere planificación y criterio técnico. El primer paso consiste en identificar las áreas aptas para la recolección. Schinelli es categórica al respecto: "Es fundamental que sea en lugares cercanos a donde luego se van a instalar las plantas, para evitar la contaminación genética y favorecer la adaptación a la zona de crecimiento".

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Los bosques nativos de la Patagonia proveen agua potable y sustentan comunidades rurales.

Una vez definidas las zonas, se debe verificar que existan varios árboles de la misma especie en el lugar, descartando ejemplares aislados. También resulta indispensable evaluar la edad y el estado sanitario de cada árbol para garantizar semillas de calidad. Un error frecuente es cosechar antes de tiempo: "Hay que verificar el proceso de maduración de los conos para no cosechar la semilla verde, ya que eso disminuye la viabilidad. Consultar con los técnicos especializados cuándo es el mejor momento es fundamental", advierte la investigadora.

La cosecha puede realizarse de forma directa o indirecta, de manera manual o con el apoyo de herramientas como pértigas o redes, según las condiciones del árbol y del terreno. Una vez recolectadas, las semillas deben pasar por un proceso de acondicionamiento que incluye el oreado, la limpieza, la desinfección y el almacenamiento en condiciones adecuadas para preservar su viabilidad hasta el momento de la siembra.

Capacitación continua

El INTA desarrolla capacitaciones anuales para productores en el marco de una serie de charlas orientadas a la producción de plantines de especies nativas. En el Campo Experimental INTA Trevelin se generan plantas con fines de investigación y ensayos, pero la escala de los incendios impone nuevas exigencias.

"El crecimiento exponencial de los incendios demanda una cantidad mucho mayor de plantas para las tareas de restauración. Y ahí radica la importancia de sostener estos espacios en los que se capacita a los habitantes que viven en la zona para que puedan producir sus propias plantas", concluye Schinelli.

La apuesta del INTA Esquel apunta a construir capacidad local y distribuida: que cada productor, cada habitante rural, se convierta en un agente activo de la restauración del bosque nativo. Una red de semillas que, árbol por árbol, puede revertir el daño del fuego.

FUENTE: INTA con aportes de Redacción +P