La situación de ambos pasos marítimos, vitales para el comercio mundial, se suma a las perturbaciones del tránsito por el Mar Negro a raíz de la guerra en Ucrania, lo que alteró el aprovisionamiento global de cereales y derivados, fertilizantes y petróleo, especialmente durante el primer año del conflicto y con efectos que persisten hasta la actualidad.
De esta forma, el estudio publicado por la Agencia de la ONU sostiene que la suspensión temporal de los tránsitos por el Canal de Suez (paso marítimo que comunica el Mediterráneo con el Mar Rojo) por parte de los principales actores del sector marítimo ha provocado que las navegaciones semanales de portacontenedores hayan caído 67% con respecto a su mejor momento.
En tanto, el total de pasos por el Canal de Panamá se desplomó 49% en comparación con su máximo histórico. Esta vía, que en la actualidad resulta esencial para comunicar los océanos Pacífico y Atlántico, se ha visto muy afectada en los últimos meses por la escasez de agua, una situación que los expertos relacionan con el cambio climático y que preocupa por su impacto a largo plazo en la cadena de aprovisionamiento global.
Según los cálculos que han realizado los expertos del organismo, el aumento desde el pasado noviembre de los fletes medios al contado de contenedores ha sido el mayor semanal jamás registrado, con un máximo de 500 dólares de alza por contenedor en la última semana de diciembre.
La tendencia se ha mantenido y, por ejemplo, los fletes de contenedores de Shanghái se han más que duplicado desde principios de diciembre (+122 %), se han triplicado en el caso de los que van a Europa (+256 %) y se sitúan por encima de la media (+16%) cuando se dirigen a la costa oeste de Estados Unidos, a pesar de no utilizar el Canal de Suez.
Si estos obstáculos al transporte marítimo de mercancías se prolongasen, los expertos anticipan una amenaza a las cadenas de suministro mundiales y retrasos en las entregas, lo que conducirá a un aumento de los costes y de la inflación que la gente sentirá más o menos dentro de un año.
De manera general, los buques están evitando los canales de Suez y de Panamá y buscando rutas alternativas, lo que significa mayores distancias, más costes comerciales y primas de seguros más caras.
Lo tratado también pasa cuenta sobre el medio ambiente, ya que se generan más emisiones de gases de efecto invernadero debido a que los buques tienen que recorrer mayores distancias a mayor velocidad para compensar el tiempo perdido por los desvíos. En el informe se hace una estimación, a modo de ejemplo, según la cual ambos factores (más distancia y velocidad) resultan en un incremento del 70% de emisiones en la ruta Singapur-Rotterdam.
El Canal de Panamá es un paso absolutamente crítico para los países sudamericanos de la costa Pacífico, como Ecuador, Perú y Chile, cuyos volúmenes comerciales dependen de esta ruta en 26% en el primer caso, y en 22% en el caso de los dos últimos países.
Por su parte, las naciones del este de África son dependientes del Canal de Suez para su comercio, con tasas de llegan hasta el 34% para ciertos países. La situación actual ha hecho que algunos opten por la ruta más larga ruta que bordea el Cabo de Buena Esperanza en la punta sur del continente africano.